Ser eficaces en el servicio

Diaconisa Patricia Camaño

En el tiempo que llevo de congregarme para entender la voluntad de Dios y ponerla por obra en mi vida, pude comprobar en más de una ocasión que en el diseño perfecto de Dios todo funciona con la precisión de un mecanismo de relojería. (Por citar uno de los acostumbrados ejemplos de precisión). En ese diseño de Dios, Su deseo es que nosotros funcionemos como dicho mecanismo.

Dios nos pule y nos da el brillo necesario para introducirnos en función de lo que El define como El cuerpo de Cristo, en el cual debemos aprender que el interés, la dedicación y la disposición del corazón con el que haremos cada cosa, son condimentos esenciales a la hora de servir por amor los unos a los otros.

Un buen plato de comida brilla en una mesa porque no le falta ninguno de los ingredientes que indica su preparación.

Es posible, entonces, que las iglesias crezcan fortalecidas en el Cuerpo de Cristo solo cuando las palabras y las acciones de la iglesia, están sostenidas por lo que Dios ha dejado escrito. Dios produce solo en Sus términos. Las vidas de todos nosotros se verán beneficiadas cuando nos encontremos intercediendo de manera interesada, dedicando nuestro tiempo y disponiendo en el corazón lo que Dios espera de nosotros.

En su mayoría, las personas, en algún momento esperan ver alguna acción que contenga el poder y la eficacia para lograr cambiar el curso de sus vidas. En lo que a nosotros respecta, una gran acción creyente nos es indicada en el libro de Santiago:

Santiago 5:13–16:
¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, les serán perdonados.
Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados.
La oración eficaz del justo puede mucho.

Cuando nuestro corazón se alinea con el corazón de Dios hacemos eficaces las palabras de Jesús al decir que “mas bienaventurado es dar que recibir” y le otorgamos todo el poder de obrar a nuestro Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo; nombre ante el cual se dobla “toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”.

Solo nos va a restar descansar en las victorias que Dios ya ha diseñado por Su buena voluntad, agradable y perfecta.

Dios los bendiga!