Si tu negocio depende de un grande puede irte muy bien… o acabar arruinado

Ignacio Arriaga
Jul 26, 2018 · 4 min read
Photo by Brad Huchteman on Unsplash

Vivir a la sombra de un gigante puede ser muy cómodo a veces, pero puede convertirse en una pesadilla muy rápidamente. Hay muchos negocios que han crecido a la sombra de gigantes de internet y algunos de ellos han terminado siendo devorados. Aprovecharse del impacto de una plataforma existente para aumentar el alcance de tu negocio probablemente sea un acierto, convertir a tu negocio en un yonki que necesita esa plataforma, puede ser el peor de los errores.

Quizás el primer caso evidente fue el de los juegos sociales y, especialmente, el de una empresa: Zynga. En 2007, Zynga levantó 5 millones de dólares para hacer realidad su idea de crear juegos. Sus primeros lanzamientos fueron juegos en flash (que Dios lo tenga en su gloria) para Facebook. Con FarmVille lo petaron fuerte; que levante la mano el que no tenía a un cansino de amigo pidiéndole remolachas. En cuatro días (literalmente) tenía un millón de usuarios activos; en seis meses, 30 millones.

El secreto: la viralidad de Facebook. Se estaban forrando a base de llenar de notificaciones infernales las cuentas de todo el mundo y vendiendo bienes virtuales. Facebook se percató del tema y les dio un doble mandoble: permitió a los usuarios filtrar completamente este tipo de notificaciones (cosa que después haría por defecto) y decidió que si se querían vender cosas dentro de sus apps se utilizarían Facebook credits, de los que se quedaría un 30% de comisión Una gráfica que ilustra lo glorioso de la hostia:

Cotización de Zynga, adivinad dónde cierra el grifo Facebook

Zynga es la máxima expresión de la caída, pero al ser tan grande en aquel momento pudo resistir y sigue operativa y lanzando juegos. Otras muchas al no tener los bolsillos tan profundos calleron completamente.

Otro caso similar y con mismo protagonista: Facebook y las páginas «virales». Muchas páginas, con BuzzFeed como máximo exponente, se subieran a la ola del alcance en las redes sociales. La receta: un titular pegadizo, el alcance que Facebook daba a las páginas de empresas y la estupidez humana, resultado: boom de visitas y BuzzFeed entre las cien páginas más vistas de EEUU. A esta fiebre debemos agradecer alumbramiento del clickbait, con titulares completamente orientados a la conversión (en clicks). Pero lo que sucedió a continuación te sorprenderá: Facebook corta el grifo y hostiazo al canto.

Ranking en Alexa de una página viral

Facebook se percata de que las páginas se están llevando el tráfico fuera de la plataforma y, tras engatusarlas con las Facebook Instant Pages (sí, aquellas) para intentar llevarse una parte de su pastel publicitario, decide que la visibilidad que les está proporcionando no le sale rentable. En algo que camufla como la conversión del news feed en algo más personal, elimina la visibilidad de las páginas de empresa. Quedan dos opciones: las que pueden permitírselo, porque necesitan su visibilidad para vender servicios o productos, pagan publicidad; las que vivían de monetizar el contenido ven su negocio destruido. Facebook gana por ambas partes: se lleva su parte del pastel publicitario de las primeras y las segundas dejan de llevarse el tráfico.

Otro gigante amoroso es Amazon. Permite a tiendas independientes vender en su marketplace. Esto proporciona a las tiendas un escaparate mayúsculo que les permite multiplicar sus ventas. Pero también tiene su lado oscuro: si vendes en su marketplace, Amazon tiene todos los datos de lo que estás vendiendo. Esto provoca situaciones desagradables: muchos vendedores denuncian que Amazon les puentea y contacta directamente con sus proveedores para eliminar a las tiendas de la ecuación. Además, Amazon puede permitirse bloquear un producto para solamente venderlo ella, por lo que tras quitarle el proveedor a la tienda, también le quita las ventas, dejando un panorama muy desalentador.

Estos son solamente algunos ejemplos, pero la conclusión es clara: vivir a la sombra de un gigante puede ser muy lucrativo pero, si tu negocio crece demasiado o le estorba lo más mínimo, no dudará en volarlo por los aires. Las grandes corporaciones no entienden de socios y amigos, entienden de interés económico y, si un día ven que el beneficio es mayor de otra forma, vuestra relación terminará. Además, los primeros que llegaron a aprovecharse de la tendencia, probablemente, se hayan convertido en gigantes y aguantarán la caída porque estarán diversificados, pero los que llegaron al albor del éxito de los primeros seguramente no resistirán. Por esto, disfruta el momento pero diversifica y prepárate para el día que llegue la caída.


Acerca de mí

Me dedico a mandar unos cuantos cientos de millones de emails al mes aquí. También escribo aquí acerca de cómo llegar a los 10.000 suscriptores en una lista de email

Ignacio Arriaga

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