AMAZONIZANDO EL DESARROLLO DE FÁRMACOS

Lo bueno, lo increíble de la digitalización de cualquier producto es que lo hace mucho más barato, más accesible; lo democratiza.

Ya sean discos, libros o cámaras de fotos, cuando los objetos pasan del mundo físico al mundo virtual, cuando se desmaterializan, su precio cae dramáticamente y pasan a estar al alcance de muchas más personas. Cada nueva copia del mismo tiene un precio infinitesimalmente pequeño, con la ventaja añadida de que dichas copias pueden adaptarse e individualizarse a cada necesidad particular. Si no están seguros de ello, miren a su teléfono móvil.

Muchos llamamos a este fenómeno “amazonización”, en base a que Amazon, el grande de la logística mundial, basa su éxito precisamente en esto: vender pocas copias de muchas cosas distintas a muchas personas, con un coste de producción muy bajo, y que el recibe el nombre de “long tail”, en referencia a la curva que lo representa gráficamente (ver gráfico). Es, en resumen, lo contrario de la aproximación “blockbuster”, muy de las décadas pasadas, que basa cualquier éxito en un solo producto estrella que mucha gente, con suerte, adquiere.

Fuente: The Long Tail, de Chris Andersen

Resulta que en el desarrollo de fármacos la llegada de la super computación está permitiendo que este mismo fenómeno de la digitalización pueda suceder. Producir muchos fármacos, cada uno para pocos pacientes, siguiendo un comportamiento “long tail” es precisamente lo que demanda por su naturaleza cualquier enfermedad rara. Pero no sólo en lo raro, también en lo frecuente la oportunidad que se abre es enorme, por medio de la medicina personalizada; la combinación de genómica y big data va a permitirnos saber qué fármacos requiere cada paciente y la “amazonización” va a permitirnos fabricarlo a precios y velocidad cada vez menores. La democratización del “drug discovery” está cada vez más cerca.

Recibir en la consulta a un paciente agradecido porque el fármaco prescrito en la cita previa le ha aliviado los síntomas es una enorme satisfacción, de la que uno nunca se cansa. Ahora bien, hacerse consciente de que vivimos en una revolución tecnológica silenciosa en la producción de fármacos, con una capacidad de impacto hasta ahora inimaginable es, sencillamente, apasionante.

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