¿Y sí la culpa fuera de Marquez?

En medio de un bullicio aterrador, y bajo la atenta de mirada de miles de aficionados que pedían su cabeza, como si nos encontrásemos en el Coliseo Romano diseñado por Ridley Scott para Gladiator, Valentino Rossi sale a la rueda de prensa.

“El objetivo de Marquez era que perdiese el mundial y lo ha conseguido”

Probablemente la frase más cierta de todo lo comentado tras la carrera, pues aunque parezca mentira a juzgar por todo lo publicado, sin duda el gran perdedor es el italiano, quién necesita un milagro para proclamarse campeón en Valencia.

Por razones que se escapan a mi conocimiento, Lorenzo ha encontrado en Marquez un amigo que no podía haberse ni imaginado. Marquez se ha dedicado a comerle la oreja a Rossi cuando más se apretaba el campeonato y al final el italiano ha picado el anzuelo, en un gesto de evidente desesperación y contra lo que todo el mundo dice, Rossi se deja en esa curva de Sepang, todas sus opciones de aumentar su leyenda.

Pero tampoco te alarmes, Rossi no era mejor ayer que hoy, ni probablemente Marquez tampoco, el motociclismo no era más honesto el año pasado, y el deporte tampoco tenía más principios y valores.

Seguro que no te acuerdas. Suzuka, 1989. “El profesor” Prost es rebasado por Senna, Prost le enviste, y ambos se salen de la pista. Prost abandona y Senna comienza una de las remontadas mas memorables del automovilismo para terminar llevándose la carrera, en un segundo acto de esos que “vosotros” considerarías vergonzosos, Prost corre a los comisarios y consigue descalificar a Senna para convertirse en campeón del mundo.

365 días mas tarde, la situación se repite con las cartas cambiadas, ahora es Senna quién llega a la última carrera como líder. Primera curva, Prost sale mejor que el brasileño y le ataca en el primer giro, Senna no lo duda, busca el golpe y ambos abandonan. Senna era ahora campeón del mundo. De camino a boxes un periodista le pregunta por sus sentimientos tras la maniobra y en una de las frases mas famosas del deporte, Senna le replica “Its not a bad feeling at all”. El resto es historia, el mejor piloto de todos los tiempos se marcharía siendo tricampeón del mundo en una hijadeputa curva en Imola.

Estoy seguro que tampoco te acuerdas de un chico de Lecce llamado Marco blasfemando contra la hermana del mago Zidane, en cambio es más probable que te suene que Italia fue campeona del mundo en el 2006 y que meses más tarde Fabio Cannavaro sería coronado con el balón de Oro.

Seguro que tampoco te acuerdas, Hungaroring 2007, un auténtico desconocido llamado Lewis Hamilton con el consentimiento de su jefe de filas, demanda a su propio equipo en su lucha contra Alonso. En cambio es más probable que te suene que cada vez que hablan de un tal Kimmi Raikonnen debajo de su nombre aparece “Campeón del Mundo”.

No quiero aburrirte, pero estoy casi convencido que tampoco te acuerdas. Minutos 26 y 85 de juego, 6 de Mayo del 2009, en un estadio al sur-oeste de Londres, Tom Ovrebo se traga dos de los penalties más escandalosos de la historia del fútbol, el resto estoy convencido que si te suena. Pocas semanas más tarde, en Roma, Xavi le pone un balón excepcional a Messi, que se levanta y pone el 2–0 que hacía al Barcelona campeón de Europa de nuevo.

Podríamos seguir, pero tampoco es el objetivo de esto mostrar la carencia de memoria del ser humano. En la que es sin duda la mejor película que ha hecho Woody Allen (Match Point), dice su protagonista “Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida”

El deporte está marcado por hechos díscolos que cambiaron para siempre su historia, pero eso es parte del juego. Al fin y al cabo, el deporte es el único sitio donde en la Occidente del siglo XXI el fin sigue justificando los medios, pues como dijo Senna una vez: “El segundo solo es el primero de los perdedores”, y esta vez el gran perdedor ha sido Rossi.

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