On this fallen star
Fearthainne
@rayovirtual se pregunta si hay un límite. Se supone que no. Mejor que no lo haya. Mejor que toda la larga historia de la razón humana siga siendo ese espacio en el qué superar la anterior tragedia para darle más validez y credibilidad a un ardor que signa cada destino como raza o ser humano motivado a traladar su deseo a romper la débil línea figural de cada uno de los límites que por algún descarado vestigio se puede llegar a presentar en medio de una ardua cabalgada en pro de saberse recorriendo una minúscula parte de la misma historia que nos contiene.
Entendí, gracias a la parte del tüit que decidí leer a dicho antojo, la voz de Simón Bolívar en “El general en su laberinto” cuando le dice al invitado europeo que nos dejen, como latinoamericanos, hacer “nuestra edad media”; y pienso en el recuento colombiano de la larga y vil historia del paramilitarismo, y trato de pensar en las horribles causas que llevaron a formarse los grupos paramilitares en Michoacán, por no dejar a un lado a los patéticos Tupamaros chavistas.
Recuerdo cuando insistí en hacer del silencio una causa más justa, y como, recientemente, a raíz de tanto hecho macarra en Venezuela, los autodenominados antiparamilitares colombianos obedientes de las causas del coronel, ya fallecido, Hugo Rafael, callan y temen tímidamente ante esa barbarie que se ensaña contra sus pares estudiantiles, abrebocas de lo que socialmente representa el daño que toca hasta la misma caríes.