te escribo de mil años después, de mil años atrás.

y es esto ante lo que tiemblo

esos ojos inocentes que me cuenta que vienes de un lugar tranquilo y seguro

no es lo que traes, ni lo que tienes, sino quién eres.

ante eso tiemblo.

ante esa estabilidad de la sonrisa playera

y ese corazón que te cuelga de la mano.

ante tu perfume que me intoxica y me mata de la manera más dulce

ante tus brazos que me dan un hogar

tiemblo ante ti

ante la versión que se que sólo yo conozco

y que tú no conocías de ti misma antes

tiemblo ante el frío el mar y la arena

entre cobijas y siestas imprevistas

entre amores nunca confesados

y arrepentimientos para siempre enterrados.