Conquistando al “ El niño ruiseñor” y a “La Chingada”

2005 Madrid, España.

Desde que había llegado a la Madre Patria, no había sentido la sensación de estar en un hogar. Todos los españolitos que había conocido tenían una actitud neurótica, al principio pensaba que me menospreciaban por ser azteca, después me acostumbre a la “S” arrastrada de sus palabras, sabiendo que sólo eran las costumbres de aquellas tierras.

Cuando llegue, el sonido de su lenguaje era como música en mis oídos, estaba con los conquistadores, me sentía “La Malinche” de Octavio Paz , profanando a su dueño. “La Chingada” aparecía en mis sueños como el laberinto que no podía atravesar. Despertaba, una y otra vez, no era un sueño, era real, estaba ahí, España.

Para ir. Tuve que vender una computadora, dejar todo y aventurarme a conquistar sin espejitos aquel nicho de trabajo. Me había contratado una empresa para diseñar sus paginas webs. El anticipo en euros llegó como caído del cielo, con eso alcance a pagar mis deudas y proseguí con mi plan.

Vole por Iberia, amables y descorteses, la combinación perfecta, el camino de una idiosincracia perpetuando siglos de lucha, de mestizaje, de una nación llamada México de la cual era oriunda.

La utopía de conquistarlos era tan fuerte que explore el nicho de mercado, sus debilidades y mis fortalezas, sin duda ese había sido la clave de mi éxito.

“ Holgazanes” dijo el dueño de la empresa, “aquí hay puros holgazanes que se lían con todo”. Ahí estaba frente a mi nuevo jefe, un gordito con olor a tabaco, bien vestido, ropa en pagos fáciles del Corte Ingles. Me indico mi área de trabajo y me pidió que me levantará lo menos posible. Asentí.

Cabe mencionar que llegue a Valencia a un departamento de lujo, cerca del Oceanográfico, por la calle de las flores. Todo era tan nuevo, tan exquisito por su arquitectura y su cosmopolita gente. El sueño conquistado.

Iliana Monarrez/ 2005 Valencia, España.

No pasó mucho tiempo, cuando el tedio de aquella cultura hizo su aparición. Un montón de españoles enaltecidos, esnobs, “Hijos de la Chingada” de los de Octavio Paz y su laberinto solitario, discriminándome, más a los ecuatorianos que a los mexicanos, pero marginándonos siempre. En España me dijeron que no era morena, que era negra, las morenas son de piel blanca con cabello obscuro, ¿Por qué mi osadía de sentirme morena? Creo que el peor insulto vino tiempo después, cuando un españolito me hizo el comentario “ en buena onda”, de mis pómulos, se preguntaba porque no me parecía a Bárbara Mori , conteste con el mismo sarcasmo “ ¿ y tu porque no te pareces a Alejandro Sanz? “

Sin lugar a dudas estaba frita, ese no era mi hogar. Pocas personas eran amables, sobre todo los gallegos y los andaluces, pero lo valencianos, ¡que va! Soñaba con regresarme rápido a mi México querido, pero mi contrato no terminaba hasta dentro de dos meses, mientras tanto intentaría ignorar a los racistas y me propondría pasar desapercibida para que todo concluyera con éxito.

En un fin de semana largo, casi a unas semanas antes de partir a mi México, mi novio racista me llevo a Madrid, fuimos con unos amigos de el. Todo era como siempre, desapercibida. Llegamos a un bar , los amigos como era su costumbre hablaban a mil por hora, no hilaba la platica, así que terminaba por aburrirme y encontrar otras maneras de entretenimiento.

Taberna “El Tempranillo”, Madrid, España.

Estábamos en la barra del bar que estaba a reventar, los españolitos hacían bromas y se arremolinaban , mientras tanto mi mirada se fundía en los vinos que tenía en frente, leyendo en mi mente para hacer tiempo. De pronto un señor a mi lado, estaba eufórico platicando con el bar tender, no hice mucho caso, pero el señor con voz carraspienta reía y gritaba cada vez más claro, lo oí decir “ cuando filme esa película….” y el bar tender le respondía “ era chaval……..” , no entendía el termino de sus enunciados, volví a poner atención, más por que el señor movía peculiarmente las manos, trate de encontrarle parecido a alguien, ¿Quién era ese hombre?, tal vez un actor que solo ahí conocían, me estaba rompiendo la cabeza por saber; de cualquier forma era más interesante que estar oyendo miles de “s” de mis acompañantes; entonces el señor volvió a comentar “ pero en 1960 fue cuando…….”, el bar tender lo interrumpió y me dijo ”¿ A que no sabéis quien es?” y yo balbucee y dije “ no”, el bar tender dijo “ El niño ruiseñor” ( ¡puta! ¿Quién era el niño mentado ese?) ¿No sois de aquí?, negué con la cabeza; “ El niño ruiseñor” , que en realidad ya era un vejestorio, con los dientes amarillos y un poco regordete me preguntó “¿De donde sois?”, conteste con temor a que me discriminaran, pues ya que más daba, de todos modos era una azteca de piel negra en España, así que conteste temerosa- “De México”. “El niño ruiseñor” pego un grito de alegría y dijo- “ ¡Jolinesss! que bella tu tierra, he estado allá de niño, ¿ Conocéis a Juliancito Bravo?” . ¡Fuck! ahora si, ya que me sonaba, sabía que Juliancito había hecho una película que se llamaba “ Mi primera comunión” la había visto en la tv, pero todavía no adivinaba quien era el ruiseñor ; el bar tender se apresuro y dijo- “¡¡ Joder tía!! ¡¡ que es Joselito!! el niño ruiseñor!! que ha hecho mil películas en tu tierra”. Como si “ La Chingada” me hubiera vertido agua fría en mi espalda, salte de asombro ahora si sabia quien era Joselito, “El niño ruiseñor”, que en realidad se llamaba José Jiménez Fernández, había visto algunas películas de el, cantaba muy sabrosón, era de niño una ternura andando y lo tenía frente a mi. Este señor ruiseñor era todo un amor. Los siguientes treinta minutos, platicamos de su viaje de niño a mi tierra; reímos, nos abrazamos, me invito un tequila, me conto más historias de su visita a México y de cuanto le gusto, me hizo algunos piropos diciéndome “ Eres la morena más maja”. Era el español más amable que había encontrado en aquellas tierras, sin duda este español si me conquisto, me sentí en casa. Mis acompañantes se interesaron en la platica. Joselito les firmo autógrafos, nos tomamos fotos con el, le invitamos más tragos y al final casi antes de partir, este niño ruiseñor hizo el milagro que no suscitó en los meses anteriores, conquiste España.

Y desde entonces amo España, a mis brothers que arrastran la “s” en las platicas , que gritan y que cantan a puro pulmón , orgullosos, llenos de lo que soy también, de eso que tenemos los mexicanos, de fuerza. Soy mestiza, mitad indígena y mitad española, la sensación pura de reconocimiento ante lo que pasó siglos atrás.

Finalmente la idea de “ La Malinche” y su mala praxis por “ Chingarme” desapareció en esta tierra provocadoramente sensual. Comprendí después que ese orgullo malnacido que nos arraigaron de que conquistarnos es aberrante, solo es una idea más del egoísmo , y sin lugar a dudas España me enseño que también, desde hace mucho ha sido mi hogar.

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