Minimalismo o cómo vivir mejor con menos

Hablar de menos cuando Primark, la firma de moda irlandesa, acaba de cerrar su primer trimestre del ejercicio fiscal con unos ingresos de 3.819 millones de euros (un 21% más que en el mismo período del 2016), resulta paradójico. Los datos evidencian que vivimos en una permanente revolución comercial llamada Fast Fashion -el usar y tirar de toda la vida-, en la que en vez de tener dos temporadas al año tenemos cincuenta y dos, o lo que es lo mismo, una nueva cada semana.
Pero no solo sopla viento a favor para la industria textil; Samsung Electronics también prevé buenos resultados tras cerrar el primer trimestre del año. El mayor grupo empresarial surcoreano obtendrá, según sus valoraciones, un beneficio activo de 8.200 millones de euros(un 48,2% más con respecto al año anterior). Lo mismo sucede con otras compañías como Mercadona, Telefónica y pare usted de contar.
Los altos niveles de rentabilidad responden principalmente al consumo. Las sociedades occidentales gozan de los mejores niveles de vida de la historia y esto permite, entre otras cosas, que sus habitantes puedan gastar más. Pero aún así anhelamos mucho más, explica el Doctor Rick Hanson, especialista en neuropsicología. La razón es que en nuestra cultura existe una “ilusión” de cómo deberían ser nuestras vidas y estás se ven reflejadas a través de las publicidades y redes sociales. “Es natural usar la vida de otras personas y tomar las creaciones que vemos en los anuncios como referencia. Cuando abres la Vanity Fair y ves vidas sexys y glamurosas te puedes llevar una enorme cantidad de insatisfacción” explica el filósofo y neurocientífico Sam Harris.
El minimalismo nace en sociedades donde el consumo ha dejado de ser un placer para convertirse más bien en un motivo de estrés.
Pero, ¿qué significa exactamente esta palabra? La Real Academia Española la define como una “corriente artística contemporánea que juega con elementos limitados” y como una “tendencia estética o intelectual que busca la expresión de lo esencial eliminando lo superfluo”: pero ser minimalista no se trata de vivir solo con dos camisetas y un pantalón, de no tener coche, casa o televisión. Tampoco se trata de no estudiar ni de irte a vivir a una isla exótica en medio del océano. Lo puedes hacer, pero no se trata de eso.
Este estilo de vida, o consumo sensato y sostenible -para evitar una sola etiqueta- también podría traducirse como
“una herramienta que puede ayudarte a encontrar la libertad. Se trata de que cada cosa que poseas tenga una verdadera finalidad”,
así lo explica Joshua Fields, creador del portal The Minimalist junto a Ryan Nicodemus. Pero deshacerse de las cosas puede ser muy difícil, por lo que Joshua considera que una buena estrategia consiste en preguntarte si eso que tienes está agregando algún valor a tu vida o simplemente te está ocupando un espacio físico y mental.
Pero no significa que haya algo inherentemente malo en tener cosas materiales. El problema, según Joshua, está en el significado que le damos a esas cosas “tendemos a darle demasiada importancia a nuestras cosas, a menudo abandonando nuestra salud, nuestras pasiones, nuestras relaciones y nuestro crecimiento personal” enfatiza. Además, explica que si tu deseo es tener una casa y un coche puedes hacerlo sin ningún remordimiento. “El minimalismo simplemente te permite tomar estas decisiones de manera más consciente y deliberada”, concluye.
A pesar de los datos económicos mencionados al inicio cada vez hay más personas que se suman a este estilo de vida. El expresidente uruguayo Pepe Mujica, conocido por su llamativa austeridad, también ha cuestionado en numerosas entrevistas el consumo desmedido “cuando compras algo lo que gastas no es el dinero, sino tu tiempo, el tiempo que te llevo conseguir ese dinero” y explica que en la vida solo hay una cosa que no se puede comprar: el tiempo. Y al gastar el tiempo estás gastando la vida, y “es miserable gastar la vida” enfatiza el político.
Joshua y Ryan, además de escribir en el blog, también se dedican a realizar conferencias alrededor de los Estados Unidos sobre el minimalismo. Explican las ventajas de viajar ligero de equipaje con el único objetivo de centrarse en las cosas realmente importantes. Eso sí, ambos coinciden en que no se trata de una vida perfecta, ni siquiera de una vida fácil, pero sí de una vida un poco más sencilla. Y acostumbran a concluir sus conferencias con un mensaje muy claro:
“ama a la gente y usa las cosas, porque lo contrario nunca funciona”.
By Andrés Ricardo Guerrero, www.mundiario.com
