70 días de liderazgo

Justo hoy cumplo 70 días de que tomé este nuevo reto, un reto a contra reloj, 365 días para hacer el mejor esfuerzo de ser tu mejor versión y a la vez para que a las personas que estás liderando, sean su mejor versión y aprendan a alinear los objetivos de la organización con sus objetivos personales. 365 días para hacer que cada día cuente.

Este es solo un post de un recuento de pequeños aprendizajes que he tenido a casi la quinta parte de la experiencia como Vicepresidenta Nacional de Marketing.

Siempre cuestionaba la gran frase de mis padres “Cuando seas padre lo entenderás”. Y eso se refería a que cuando estuvieras en tu propia experiencia podrías entender el porqué de sus decisiones, y aunque ahora no estoy en una posición de madre y no es exactamente hijos naturales los que estoy desarrollando, tener parte de la responsabilidad de más de 120 personas que están en tu red y más de 500 vidas por las que estás trabajando para cambiar, es una gran responsabilidad porque más de estar en un punto de mandato, estás en un punto de influencia. Y es ahí que comprendí tantas charlas y tantas decisiones que a veces me resultaron no tan congruentes.

Nadie dijo que ser líder fuera fácil. Eres el punto de referencia de muchos y a la vez debes asegurar tu crecimiento personal.

Marketing está en todo y más con la era de Marketing digital todo está cambiando aún más rápido, pero.. ¿Cómo hacer entender esto cuando, por cultura organizacional, creen que marketing es el equipo que diseña cosas cool y pone el stand?

El romper barreras en cuestión de disciplina y estrategia ha costado trabajo, porque a veces no alcanzan a comprender la importancia y el impacto de las cosas que este equipo desarrolla. Afortunadamente en estos 70 días hemos roto muchos esquemas. Se pondrían celosos los demás si se enteran de que opino que mi equipo es el mejor, pero así lo es. A veces no comprendo cómo es que sean tan comprometidos y creativos a edad tan corta, como toman en cuenta cada uno de mis consejos e incluso me repitan lo que alguna vez les argumenté “Si no lo hacemos con calidad, mejor no lo hacemos”, a veces cuando tengo días pesados los “olvido” y aun así me quieren, ellos saben que al final tienen autonomía de poder realizar su trabajo, su tarea encomendada, porque de eso se trata, confianza. Me siento muy afortunada por el área que dirijo, por el equipo que tengo, y por los logros que en conjunto hemos tenido, y a la vez retada para pasar esta etapa en la que estamos fundamentando y estructurando el área y comencemos a hacer cosas que nunca imaginamos que podríamos hacer.

Por otro lado, y fuera de marketing, en el equipo nacional somos un equipo muy variado, en nacionales y carácteres. Valoro, aprecio y respeto a cada uno. Son personas muy profesionales con los que trabajo perfecto para conectar las estrategias nacionales de cada área. Un equipo con propósito y ambiciones muy grandes.

A veces imagino que exactamente en este mismo día, dentro de 1 año, ya no tendré más junto a mi a esos otros 9 locos de diferentes paises, queriendo cambiar al mundo y me pasmo… y una vez que supero el microinfarto, recuerdo que eso me responsabiliza a que la convivencia con mi equipo sea mejor, y hace que cada día despierte con una sonrisa y les de los buenos días con tanto gusto, me hace que no me pese ser atenta, compartir comida y hacer cariños, que no pese tolerar diferentes costumbres o a veces malos ánimos, escuchar historias, comer y beber cosas que nunca antes lo haría, reír por cosas que antes no hubiera reído y hacerme cómplice de alegrías, al final del día, ellos ahora son mi familia durante 1 año. Estoy segura que serán amigos de vida.

Mentiría si dijera que estos días han sido fáciles, mi vida ha cambiado mi vida de forma radical desde lo más básico a lo más avanzado. Ahora tengo un clima de playa todos los días muchísimo calor con lluvia incluida, como mucho más sano y usualmente es comida preparada por mi (si, también estoy aprendiendo a cocinar), me ejercito lo más frecuente que puedo, ya no tengo contaminación ambiental (ja!), pero tampoco tengo tanta cultura como a la que estaba acostumbrada, hay pocos museos y pocas cosas culturales — musicales — artísticas por hacer. Extraño mucho a mi familia, ya no viajo con tanta frecuencia. El idioma en casa es diverso y soy la única hablante de español nativo, todo el día hay portugués e inglés…

Pero pasando de nuevo a la parte de enseñanzas de liderazgo y mis enseñanzas en estos 70 días.

He aprendido que aunque tu eres el “experto” nunca dejas de aprender, que incluso el más pequeño te puede sorprender. Que es importante que identifiques el carácter de cada uno para poder liderarlos mejor.

He aprendido que lo que realmente es preocuparte por tu equipo y su vida profesional, más allá de solo los planes de la organización y que a veces debes tomar decisiones con los ojos cegados y asumir las cosas buenas y malas que conlleva esa decisión, he aprendido que no siempre puedes tener contento a todos.

He aprendido en no dejar de capacitarte cada día y también mientras más capacitado esté mi equipo, más altos serán los logros, que cada uno debe entender la importancia de lo que hace, y que si ellos brillan, tu brillas. He aprendido que la gente a veces juzga de más, pero debes entender que todos estamos aprendiendo, y ellos también, y he aprendido, incluso a sonreírles con normalidad. He aprendido a defender mi trabajo.

He aprendido que en un equipo multicultural tolerancia es lo que siempre reinará. He aprendido a no ser indiferente. He aprendido a no comparar. He aprendido a amar otra cultura aunque no sea mi cultura nativa.

Sigo aprendiendo el cómo hacer que cada día cuente. Pero entre muchas cosas más que he aprendido, he aprendido que no hay mejor forma para liderar que no sea con el ejemplo.


Originally published at imbrendahali.com.

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