Libertad

Creo que deberías ponerte un poco en el lugar de una mujer verdaderamente libre, aquella que no teme salir a la calle aunque su esposo se enoje, aunque su marido la tilde, aunque esa unión libre, que los une o como quieras llamarlo de acuerdo al contexto, no la amarre, sino que aunque en su momento le impida ser, ella no sé rinde.

Deberías sentirte orgulloso de tener esa mujer y avergonzado de tus comportamientos infantiles, los celos producto de esa imaginación podrida que solo podría esperar lo peor de una mujer que conoces durante toda tu vida, con quien creciste personalmente, con quien has construido una vida, unos hijos y una familia; que ha sido transparente, que te dice la verdad aunque te moleste en su creencia fiel de que las mentiras no son más que esa intención de proteger aquello que creemos mal.

Ella es mujer, madre, esposa y amiga, no le ha pertenecido a nadie y no es algo de lo cual quieras apropiarte, porque no vas a poder, porque no lo lograrás. No me queda más que decir, que estoy orgulloso de esa mujer que ha sido mi ejemplo y me ha enseñado a respetar no solo a su sexo, sino las diferencias y a que juntos nos hemos nutrido de diversos valores y que ahora me permite vivir una enseñanza más de vida en este nuevo proyecto que iniciará, la educación.