dices que te encanta esa cualidad tan mía donde pienso de más y te esfuerzas por entenderme y explicarme cada cosa, pero la realidad es que es evidente que te has hartado de intentar entenderme, de las discusiones con diferentes puntos de vista,
por que uno no se declara enamorado y lo deja en el aire como esperando que la neblina lo deje como un recuerdo escaso, pero se siente punzante.