El otro lado del mundo.

Septiembre | 2014

Ya voy de regreso a casa. Podria decir con facilidad que este viaje ha cambiado mi percepción sobre la vida y sobre lo ricos que somos cultural y culinariamente hablando. Porque seguramente un asiático en america extraña con todo su corazón el pato, el tofu, los nidos de golondrina, las mantarayas deshidratadas con chile y ajonjolí; Mientras que yo, en una semana valoré lo que es tomarse un vaso de leche sin temor a que este contaminada, comprarme unos rancheritos en la tienda o tomarme un vaso de agua con sabor a México. Cabe aclarar que no intento decir que sea mejor, simplemente sabe diferente. Conocí gente increíble, que vive en edificios de mas de 20 pisos y con un elevador viejo, que a veces se cansan de esperarlo y mejor van subiendo poco a poco, pero que al salir de casa se suben al metro, que tiene una infraestructura envidiable, con aire acondicionado y con muy buen mantenimiento, digno de la envidia de cualquier país tercermundista.

Hong Kong es una ciudad increíble, que no deja de sorprenderte con su diversidad cultural, el nivel de humedad contrastado con la alta tecnología con la que cuentan en todos lados, y el aire acondicionado que sale de todas las tiendas mientras caminas por sus calles. Hay olores que se te quedan grabados, y creo que nunca olvidaré el olor a especias, a pescado y diversas especies marinas deshidratadas de las que tanto gustan los locales, el tener que estarte cuidando del constante goteo que cae e la orilla de las banquetas, proveniente de los aires acondicionados que inundan las fachadas de los edificios, así como el tener de negarte amablemente ante la insistencia de los indios que te ofrecen “copy rolex nice watches”.

Ahora me hace sentido que las hongkonenses tengan unas piernas tan bonitas, tener un coche en Hong Kong es un verdadero lujo, un lujo que además es inútil. Con tan pocos automóviles en las calles se arma un verdadero caos, hay una lucha continua entre el peatón, el taxista, el camionero y el automovilista, todos tienen prioridad y nadie la respeta, pero una vez que llegas al metro todo es distinto. Se percibe un ambiente siempre apresurado, pero la gente en su mayoría respeta las señales y advertencias de logística de tránsito, cosas tan simples como por ejemplo entrar por las orillas cuando se abren las puertas del metro para dejar el espacio del metro a los que salen. La gente aunque siempre pensando en su propio beneficio para subir al elevador, las escaleras o el propio metro, respeta mucho el espacio personal, olvídate que te empujen, que te den un codazo, o el ya tan clásico y esperado repegón del 380, la gente es sumamente respetuosa del espacio de los demás.

No entendía el por qué toda la gente de china quisiera estar en Hong Kong hasta que fui a Shanghai, es muy simple, Hong Kong es una ciudad en donde te sientes libre. En dónde puedes encontrar gente de todo el mundo, compartiendo un mismo espacio, en el que en sus 1,000 km cuadrados es capaz de albergar a más de 7 millones de personas.

Si alguien que va de vacaciones es capaz de regresar a un mismo sitio, déjenme decirles que envidio su memoria, pues en un mismo edificio de unos 15 pisos puedes encontrar decenas de restaurantes, tiendas de ropa, neverías y demás cosas que se te puedan ocurrir, ahora multiplica eso por los cientos de edificios que hay por ejemplo, en la zona de Kowloon, el equivalente al centro histórico de Guadalajara.

Una de las cosas que me impactó muchísimo fue los contrastes económicos que te puedes encontrar en una sola calle o edificio. Por ejemplo, en la isla de Hong Kong, (el lugar con los edificios más ostentosos, edificios financieros y los hoteles más lujosos, en donde se reúnen todos los turistas y donde viven los locales con más poder adquisitivo) mientras arriba puedes estar viendo el show de luces en el que la iluminación de los edificios va al ritmo de la música ambiental, otros hacen fila para entrar a tiendas como Coach, Versace, LV, Prada, sigues tu camino y te encuentras en un paso peatonal subterráneo a decenas de mujeres orientales reunidas en grupo, acostadas en cartones, pero con una apariencia limpia y con sus pertenencias en una maleta. No sé lo que estaban haciendo o que estaban esperando, pero tampoco me atreví a preguntar, me puedo imaginar muchas cosas, la mejor de ellas es que vienen de otra ciudad buscando trabajo el fin de semana.

En Hong Kong puedes encontrar DE TODO, tuve la oportunidad de visitar varios centros comerciales, tiendas departamentales, restaurantes, etc. Y en cuanto a comida se refiere, puedes tener acceso a todo, excepto a carne fresca, todo está congelado, deshidratado o en otros casos vivo. Estuve platicando con una mexicana que vive en Hong Kong desde hace tres meses, que está haciendo una investigación de cárnicos, y me explicó que por la ubicación geográfica de Hong Kong y la falta de ganadería en la región, la carne, aún congelada, tiene dos días de fecha de caducidad. Fue entonces que me hizo sentido que mantuvieran a los peces o a las gallinas vivas hasta el momento de ser cocinadas o vendidas. Con las frutas y verduras, aunque no son del todo frescas, no hay tanto problema para su consumo. El problema son los precios, toda la comida es cara, cara y mala.

Mala desde mi mexicano punto de vista. En México tenemos la gran fortuna de tener una gran riqueza de alimentos frescos, mango dulce, melón, papaya, manzanas, lo que gusten y manden. En China una rebanada de sandía o de piña te cuesta unos 35 RMB, el equivalente a unos 70 MXP.

Cuando pensé que Hong Kong era diferente y un poco complicado, era porque aún no llegaba a Shanghai, la segunda ciudad más poblada del mundo, con unos 23 millones de personas. Podría uno pensar que los chinos son raros, pero son más que nosotros, y estando en su ambiente pues obviamente la rara era yo.

Me gustaría contarles los platillos exóticos que probé, pero la verdad es que no lo logré, mi estómago no andaba de ánimos aventureros, así que lo más que probé fue comida vietnamita y tailandesa, probé carne, pollo y pato, los cuales nunca fueron de mi agrado, así que mi alimentación básicamente consistió en el desayuno bufete de los hoteles, comida japonesa y hamburguesas de cadenas americanas.

No tuve la oportunidad de conocer las entrañas de Shanghai, no es tan fácil moverte en una ciudad en la que la gente NO HABLA INGLÉS, y en la que esta mexicana no hablaba chino. Mi más grande logro fue poder pedir hielo con ayuda de un librito de “mandarín para el viajero” y poder regatear unas compras con ayuda de una calculadora. Es realmente complicado poder moverte en una ciudad tan grande y con un idioma del cual ni idea tienes. Obviamente pregunté por tacos y nadie me dio razón.

Lo que sí les puedo decir de Shanghai, es que es la segunda ciudad más importante de China en cuanto a comercio se refiere, después de Guangzhou. La moneda que se maneja son los Yuanes (RMB), un Yuan equivale aproximadamente a dos pesos mexicanos. Conocí a un amigo que afortunadamente hablaba muy bien el español, oriundo de la ciudad, me comenta que es difícil vivir en Shanghai porque hay mucha mucha gente y los servicios se saturan. El salario mínimo está en 2,000 RMB mensuales, que tengo entendido es el doble del salario mínimo en México. Tener un coche es caro, pero lo más caro es comprar una placa, eso te cuesta 80,000 RMB, puedes renovar tu carro y ponerle la misma placa. Algo muy interesante es que la gente empieza a utilizar motocicletas eléctricas, con las cuales no tienen que gastar en gasolina y a la vez contribuyen con el medio ambiente, se espera que dentro de los próximos años se empiece a incorporar esta tecnología también en los automóviles, aunque se muestran algo escépticos porque ¿y la gasolina?

En cuanto a la vivienda, las rentas son caras, pero te conviene más rentar, ya que sí compras una vivienda, después de 75 años el gobierno te la puede quitar, porque lo. que compraste en realidad es un “derecho de uso de suelo”.

Nos toco hacer varias visitas a supermercados de diferentes niveles y es sorprendente la forma en la que la gente busca los productos importados y paga hasta el doble por ellos, especialmente en frutas, verduras, leche y cárnicos. Esto (de acuerdo a información de mi amigo chino) se debe a la problemática de salud que se dio en el 2008 en la que muchos niños murieron a causa de intoxicación con leche, arroz y metales encontrados en frutas y verduras producidas en China. Por lo que, en medida de lo posible, los chinos evitan consumir estos productos locales buscando cuidar de la salud de su familia. Por otro lado, las empresas productoras en China están buscando a como de lugar recuperar la confianza de la gente.

Quizás fue que me tocó visitar primero la increíble ciudad de Hong Kong, pero Shanghai me pareció una ciudad triste y muy poco colorida, o también puede ser que no tuve el tiempo de conocerla más a fondo, aunado a la problemática de idioma, porque pues “meyo chainis”.

Y bueno, hay muchos otros detalles que se me escapan, pero esta sin duda ha sido una experiencia de muchas nuevas experiencias y conocimientos, en la que lo único que me pesaba es que mi gente no estuviera conmigo viendo las cosas tan hermosas e increíbles y a veces inimaginables que tuve la oportunidad de presenciar.

直到然后朋友 (Hasta luego amigos)

我想要炸玉米饼 (quiero tacos… O eso dice el traductor)

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