Las empresas sociales han venido para quedarse

Antonio tiene 27 años, es arquitecto, emprendedor social y cree que las personas son herramientas fundamentales para el cambio. Proclama la idea de hacernos ricos, pero ricos de espíritu. Calculó que dedicamos de media 100.000 horas al trabajo, y eso le cambió su perspectiva en todo lo que hace. Todo dio un vuelco cuando se fue de viaje a Etiopía a construir un hospital. Se enamoró, no de nadie en particular, sino de la idea de ayudar de una forma eficaz. Fue entonces cuando al llegar a Madrid fundó, junto a Luis y Pablo, una empresa para llevar agua a países sin acceso a ella, Auara.

Decidisteis crear una empresa social y no una ONG, ¿por qué?

Creíamos importante crear una marca potente y un proyecto viable a largo plazo, con retorno económico, para poder invertir cómo, cuándo y en los proyectos que quisiéramos. Ayudar de una forma más eficaz y sin depender de donantes o subvenciones.

Entonces, empresa social es…

Hay una conversación muy importante que es definir qué significa empresa social porque hay como una nebulosa de conceptos, y como no existe una definición oficial, corremos el riesgo de que sea una palabra vacía o sin sentido.

Me interesa tener la conversación, ¿puedes ampliar la definición?…

Sí, es importante que definamos qué es cada termino y marcar cuales son las reglas del juego. Nosotros, por ejemplo, nos adherimos a la definición de Social Enterprise UK que dice que un 50% o más de los beneficios de la empresa deben reinvertirse en acción social.

Y entonces, ¿dónde queda el modelo de empresa B-corp?

Hay dos modelos para mí: el modelo B-Corp, que es ser una empresa socialmente responsable en la cadena de valor pero que no implica necesariamente ser una empresa social. Una empresa social es una empresa parcialmente sin ánimo de lucro (donas mínimo el 50% de tus beneficios como decía), pero sigues teniendo actividad económica y generando beneficios (por tanto, no una ONG). Y, si eres coherente con tus valores y propósito social, también como empresa social eres respetuosa con la cadena de valor (por tanto, B-corp).

¿Las empresas sociales han venido para quedarse entonces?

Totalmente, y esperemos que sigan creciendo y transformando a las grandes. Tenemos otro gran reto en las empresas sociales que es captar talento que venga del mundo de los negocios, pero con ganas de moverse hacia negocios más sociales. Combinar la ambición profesional, de aprender y ser el mejor en lo tuyo, con una “desambición” por el dinero que se complemente por las ganas de tener un salario emocional, que es también muy valioso.

Imagen recogida de su web: www.auara.org

Dar un sentido a nuestro trabajo, un para qué, es cada vez más necesario.

Las grandes empresas están teniendo dificultades para retener talento a base de dinero, la gente está tomando conciencia de sus prioridades.

Claramente, solo hace falta abrir los ojos y observar nuestro entorno. Por ejemplo, hay una gran moda ahora con el emprendimiento, en especial el social y sostenible…

Sí, y ojalá todas las modas tuviesen un impacto así de grande. Aunque yo siempre digo que emprender per se ya es un camino difícil, pero si se trata de emprendimiento social, lo es doblemente. Tenemos que poner en la mesa eso, y no mitificar la imagen de emprendedor. Vale la pena sí, pero el camino es largo, difícil y costoso. Nosotros tardamos dos años en vender la primera botella.

Supongo que jamás olvidaréis ese primer cliente.

Para nada, siempre pensamos en ella. Cuesta mucho entrar con grandes clientes o distribuidores, que al final son los que nos pueden ayudar a acceder a un mayor mercado. Solo buscan número, no ven más allá. Estratégicamente, para una empresa grande, colaborar con una empresa social es súper positivo pero aquí en España eso aún cuesta.

¿Somos poco afines al riesgo?

Exacto. Aquí no apostamos por proyectos semilla, sino por proyectos que ya tienen un recorrido o un plan de viabilidad probado. Es un pez que se muerde la cola: necesito clientes para probar mi viabilidad, pero ellos quieren mi viabilidad para ser cliente.

Parece la misma paradoja que tienen los estudiantes con su primer empleo, ¿qué otro reto os habéis encontrado fundando AUARA?

Me encuentro mucho en este mundo del emprendimiento social que la sostenibilidad económica es el último punto. Hay mucha vocación social, mucha pasión por el proyecto, pero lo último que hemos pensando es como monetizar esto. Hay que meterle una mentalidad muy profesionalizada a las empresas sociales para que un modelo así funcione de verdad.

Hay miedo de hablar de dinero en los modelos sociales. ¿parece que aún falta casar lo social con lo económico?

Totalmente de acuerdo. Parece como si no pudiese ser compatible. Tengo un propósito social, y también soy una empresa que hace dinero como herramienta para alcanzar ese propósito. ¿Por qué no? Hay mucha culpabilidad en lo filantrópico. Además, en el mundo social se focaliza poco en lo estético, la belleza, el branding, etc. Nosotros teníamos claro que somos una empresa social, genial, pero nadie nos va a comprar solo por eso. O el producto mola, es bueno, es de calidad, de diseño, y engancha a la gente, o no vamos a vender.

Trascender a lo social para generar mayor impacto, ¿es contradictorio?

No lo es. Si hacemos todo lo anterior, la gente nos compra por el producto o servicio y luego se llevan el valor social. Al final estamos hablando de empresas sociales. Empresa, va primero y luego, social. Sin empresa no habrá impacto que puedas generar a largo plazo.

Imagen recogida de su web: www.auara.org

Una multinacional social, ¿lo ves?

Yo a veces lo digo: ojalá nos “forrásemos” en AUARA, colectivamente. El 100% de nuestros dividendos va destinado a proyectos sociales de agua, no a un CEO. El impacto social para el que trabajas se beneficiara cuanto más dinero hagas como empresa. ¿Por qué no aspirar a ser una multinacional de emprendimiento social? No son dos cosas que tengan que estar reñidas. Ilunion o La Fageda son ejemplos de empresas con un fin social que hacen dinero, mucho, y está genial. Su impacto es enorme.

¿Dónde quedan las ONG en este modelo económico-social entonces?

Creo que hay una tendencia clara donde las ONG se están transformando hacia modelos de sostenibilidad económica, un modelo de empresa social. Tal vez no todas, pero una gran mayoría. Hay una cosa buena de las empresas sociales y es que conviertes al donante en cliente, al que le estás aportando valor con productos de su consumo habitual, y eso es maravilloso.

Muchas gracias Antonio, por la conversación.

Antonio es una de esas personas que fluyen con la conversión y que podría debatir sobre estos temas durante horas. Hila un punto con otro, y no son necesarias las preguntas para que se resuelvan todas nuestras curiosidades. Desprende que “es y vive sus valores”, que están muy unidos a los valores de AUARA como suele pasar cuando la coherencia se alinea entre empresa y persona. AUARA ya está impactando positivamente. Nosotros podemos ayudarles colaborando como consumidores y también compartiendo su historia. Ellos son los protagonistas de todo esto, nosotros solo unos meros conectores.

Mónica Deu Muñoz. Project Manager en Innuba // Linkedin / Twitter
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