Disfraces

Fotografía: Fabio Zenoardo Photography

Estaba bella, resplandeciente. Las pecas habían resurgido en su nariz con la caricia amable de los rayos del sol.

— Estás preciosa — le dije. Me fijé en su melena mojada y en su ropa de playa.

— ¡Ay, que dulce eres! — Me respondió mientras se ruborizaba. — Si acabo de salir de la piscina…

Hacía tiempo que no la veía tan feliz y eso bordaba su halo de luz y alegría. Reconozco que la miré con cierta envidia durante un rato.

— Me tengo que cambiar, ¡No voy a salir con estas pintas!.

No me dijo nada que no supiera. Maquillaje, rimmel, uñas, sombra, tacones, unos cuantos modelitos y un bolso después, el brillo se había esfumado. Mi amiga se había desvanecido y de repente me encontraba frente a la proyección de lo que ella deseaba ser. Sin ningún derecho, algo en mi interior se sintió decepcionado con esta imagen.

Con una ilusión un tanto inocente me preguntó si estaba bien. Mentí.