Sol en Escorpio

Cierro los ojos para que aparezcas navegando en mis sueños. 
A veces, naufragas perdido entre mis desvelos y mis anhelos. 
Otras, en cambio, te abrís paso entre los oleajes de mis despertares,
manteniendo el rumbo fijo durante el resto del día.

No te puedo pedir disculpas por ser pura agua, 
mis estrellas me determinaron así. 
Tu Sol te determinó así.

Tus naves se deshacen de tanto andar en mi. 
Agua, somos pura agua. 
Nos fundimos entre besos dulces y abrazos salados, 
entre turbulencias y manantiales. 
El Sol nos obliga a descender a lo más recóndito de nuestras almas 
y de ahí emergemos en gemidos.

La bocanada de aire salvadora nos devuelve a las tierras firmes un rato;
respiramos antes de ahogarnos en palabras abstractas

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