El regreso de los físicos

Por Margarita Valdés Rabí

Foto: Rolando Padilla Hernández

Arqueólogos intrépidos dignos de la gran pantalla lo hubieran pensado dos veces antes de subir las escaleras apuntaladas de la Facultad de Física de la Universidad de La Habana. Aunque estaban bien aseguradas con andamios, más de uno albergaba dudas respecto a cuántos se atreverían a subir hasta el cuarto piso para asistir a la primera actividad oficial que realizan en su legítima sede después de diez años.

Y resultaron ser infundadas las dudas, pues allí esperaba el claustro casi completo, incluidos profesores como Alfredo de la Campa, que desde 1961, cuando aún era estudiante, imparte clases en esta disciplina.

Es un hecho que igualmente asombra a José Marín Antuña, quien también con medio siglo de entrega a esta ciencia confiesa: “me encontraba en una situación emotiva cuando subía esa horrible escalera, pero al llegar recordé esa enorme visión que tuvo el Rector José Millar cuando concedió este edificio a nuestra facultad en 1968, con las perspectiva de que la Física sería la base del desarrollo científico de la sociedad”.

En un ambiente lleno de expectativas- algunas mejor cumplidas que otras- el Decano Arbelio Pentón compartió con el claustro cuánto se ha hecho para que tan pronto como este septiembre comiencen a trasladarse.

“Pienso que lo logramos”, aventura con sinceridad al dirigirse tanto a los que permanecieron cuando perdieron su sede, como a los que luego eligieron quedarse y compartir igual circunstancia.

Foto: Rolando Padilla Hernández

Por ese motivo los hay que sonríen al conocer sus nuevas aulas, recorrer pasillos y salones recién pintados, aunque también hay a quien se aflige porque tras esperar diez años esperaba ver más cosas terminadas.

Pero, a pesar de los potenciales contratiempos que aguarden a esa sede aún por estrenar, sus ocupantes llegan con una carrera de excelencia, con programas de maestría y doctorado de igual calibre, más un gran número de profesores comprometidos con la facultad por más de medio siglo.

“Seguimos aquí, a pesar de que no nos acompañaron en los últimos años las condiciones materiales y la infraestructura óptimas, -afirma el profesor Antuña- porque no nos podemos estancar en el presente, y el estudiante que escoge esta carrera también está motivado por ese espíritu científico, esa forma de ver el mundo, de conocer sus leyes y de caminar con la certeza de que el conocimiento no es finito; lo contrario no tiene sentido”.

En la renovada facultad se mantendrán las mismas ubicaciones de las aulas, que los propios estudiantes limpiaron, organizaron y, por primera vez, escogieron cuál sería la suya, una iniciativa que el Decano compartió con el claustro: mostrar los nuevos espacios y comodidades de que dispondrán a partir del próximo curso.

Esa es otra seña del compromiso que, al decir del Doctor Alfredo de la Campa García, contrae con su facultad el estudiante con inclinación por las ciencias, por conocer las leyes más generales de la naturaleza, aunque cincuenta años frente a un aula de Física le han enseñado que esa motivación despierta mucho antes.

Al recorrer el salón que será la nueva biblioteca asevera que esas ansias de querer saber más “es algo que debemos alentar siempre y que debería comenzar desde la secundaria, aunque, desgraciadamente en estos momentos no ocurre así. Hoy nos llegan estudiantes que no tenían esta carrera en su primera opción y nos dicen que les resulta muy difícil, pues no están acostumbrados a pensar en lo complejo, en lo que no se conoce”.

“La educación anterior es fundamental para que los estudiantes se motiven por esta carrera”, coincide la Doctora Elena Vigil Santos, “después a nos toca alimentar esa curiosidad con las clases, las investigaciones que les proponemos y que ellos vean que obtienen resultados que aportan a algo más que a su currículo académico”.

“Si hablamos de vocación –continúa-, es cierto que antes ese era un sentimiento más fuerte en nuestros estudiantes y no estaba mediado por cuestiones que enfrentan hoy la hora de elegir su futuro como, por ejemplo, la disponibilidad de matrículas”

Al sopesar tal circunstancia, compara cómo antes Física ponía como requisito que aprobaran un examen, “en cambio ahora nos enfrentamos a grupos que no tienen la misma motivación y ello hace que nuestro trabajo más importante en el aula sea no defraudar las expectativas de quienes se decidieron por esta ciencia básica”.

“También compartimos con ellos nuestra experiencia como estudiantes –asegura De la Campa- porque el profesor siempre debe recordar que es ejemplo y es eso lo que los inspira a seguir los pasos del profesor que más estiman”.

Detalles imprecisos en la terminación e infraestructura, así como una entrega definitiva que aún está a medio camino acompañan las revelaciones de estos tres profesores que han dedicado más de media vida a esta ciencia, algo que solo se logra, según la profesora Elena, cuando se disfruta. “No crea que es algo exclusivo de esta disciplina, porque pararse ante un aula hace que uno se sienta realizado por contribuir de cierto modo al mejoramiento de nuestra la sociedad”.

SEISA no cuida lo que debe

Aunque aún quedan por reparar dos pisos de la Facultad de Física, “vamos a tratar de entrar al edificio en el próximo curso”, es la determinación que repite el Decano aunque enumera entre los grandes problemas que apremia resolver la seguridad y protección contra intrusos.

Según explica, la empresa SEISA ha evadido la responsabilidad que contrajo con esta obra y por ello no se pueden traer aún las 198 computadoras asignadas para cada profesor y para los laboratorios que se instalarán en cada piso.

Además de esos equipos -adelantó el Decano- la facultad tendrá un número importante de televisores de pantalla plana y proyectores para cada aula, pero hasta ahora solo pueden garantizar como medida de seguridad que cada una de las ventanas esté bloqueada con barras de hierro desde el interior.

“Lo esencial –recalca- es que haya una persona responsable por que esas medidas de seguridad se hagan efectivas y por recuperar la guardia obrera y estudiantil que no se ha hecho en casi diez años”.

Además, en su visión de una facultad renovada está la aspiración a que ese centro funcione más allá de las seis de la tarde, como lo hacen muchas otras en el mundo, y adelanta que hacia finales de agosto pondrán en marcha la red interna, asunto en el que no faltan incoherencias.

La más insólita es que se instalaron los puertos de red en la pared opuesta a los enchufes eléctricos, algo que provocó la risa incrédula de los profesores de Física que, de preguntarse ¿cómo es posible? y esperar que solo fuera una broma, pasaron a comprobarlo de primera mano.

Esa y otras paradojas encontraron, incluido el hecho de que no tienen pararrayos, pero al menos está la esperanza de que se instale un elevador, lo cual no evita que escapen expresiones como “es una vergüenza que después de diez años solo se haya terminado el 50 por ciento de la obra”.

“Cada vez es más común que las empresas constructoras inicien proyectos de obras por la gran demanda que hay de esos servicios, pero luego no terminan y por eso tomamos la decisión de no pagar hasta que no entreguen el trabajo terminado”, asevera el Decano de la Facultad de Física, quien también avizora la puesta en marcha de una iniciativa muy prometedora.

“Fotovoltaica –explica- es un proyecto que radicará en la facultad y en el cual participan el Ministerio de Energía y Minas y el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Materiales (antiguo de Materiales y Reactivos); cuenta con una inversión muy grande y representa la aspiración de que ese centro sea no solo un laboratorio donde se evaluará la calidad de los panales solares, sino, demás, centro de referencia nacional para esa tecnología”

Al final del día, el recorrido por la renovada instalación capturó casi a partes iguales el asombro y la curiosidad de los profesores así como las expresiones de incredulidad e impotencia ante los pequeños detalles que de haber llegado a mejor término marcarían una gran diferencia, pero también constituyó aliento para una aspiración que se tornaba cada vez más distante para los profesores: la de tener mejores condiciones para el estudio, la investigación. Así se devuelve a su genuino espacio el arraigado espíritu de pertenencia de los físicos hacia su facultad.

Foto: Rolando Padilla Hernández
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