El sentido de la navidad

Hay momentos en que se siente que tu vida pasa frente a tí como si la vieras en la TV. Te sonará a cliché pero ayer, anoche o la noche del último día del año sucedió, me sentí como en esa película sobre el fantasma de las navidades.

Pasé la noche del 31 en familia, en el mismo sitio donde la pasé por casi 30 años antes. Me senté frente a la casa en una butaca y mientras veía las luces y ese hermoso cielo despejado que hacía brillar más las estrellas, pasaron frente a mí muchos momentos de mi niñez a través de tantos niños y niñas que compartían en la placita. Sí, niños y niñas de diferentes edades lucían sus estrenos (aunque ya no con la misma algarabía de años anteriores), lanzaban cebollitas, prendían estrellitas, corrían alrededor de las plantas o prendían los globos de los deseos.

En este momento me dí cuenta que aquellos días en los que tal vez estaba nostálgica a los 11 años en ese mismo sitio, eran mágicos. Qué compartir entre las niñas la alegría de lucir el vestido y los zapatos nuevos no es malo, que cenar en casa de las amigas en navidad también puede ser divertido incluso si repites la ropa de la navidad, que lo realmente importante es compartir la amistad y el amor con tus allegados; pero que también se puede seguir soñando y encontrar nuevas formas de disfrutar mientras esperas el cañonazo o año nuevo.

Este 2015 me dejó claro que no hay 2016 o más años si no disfrutas y vives realmente cada instante de tu vida pero sobre todo si no valoras tu salud, amistades y familia. Has de cada momento uno que puedas recordar.

¡Feliz Año 2016!