GLébolaLIZACIÓN
¿Por qué me dices que hace 25.000 años fui de los tuyos? ¿Por qué golpeas a mi puerta con frenesí? ¿Por qué me llamas por mi nombre y te abrazas a mí, si no eres de los míos? Soy blanco. ¿No ves acaso la blancura de mi piel? Vete. Deja tu locura lejos de mi casa. Mis niños duermen, mi mujer prepara su ducha y yo tengo trabajo que hacer en la oficina.
¡Vuelve a tu mundo lejano! Vuelve al lugar donde perteneces. A tu mundo. A la espesura vegetal. Al sitio donde los elefantes caminan contigo y los monos vuelan por los cielos. Tú has elegido permanecer. Yo he elegido andar. Surcar los mares. Desembarcar. Olvidar.
¡No insistas! Repito: ¡vuelve a tu mundo! Y luego me llamas. Juro que atenderé tus inquietudes. O me envías un correo electrónico. ¿Acaso no conoces la Internet? Pues entonces, ve y aprovecha. Disfruta de tu entorno de riquezas naturales, de tambores batientes, de colores y de rituales. ¿Acaso no disfrutas de tu tierra de sueños? ¿Acaso no te convoca tu paraíso?
Sí. Entiéndelo. Déjame cerrar la puerta. Este es mi paraíso. Sí, tan lejano del tuyo.
Foto: noviciadoiberico.blogspot.com�tx �