It Isn’t Equal If It’s “Sometimes”
Sucede que la cultura funciona a base de repetición. Lo que se transmite de generación en generación parece imprimirse en el ADN de una sociedad y se vuelve prácticamente incuestionable. La humanidad funciona así, es una manera de construir la identidad.
La problemática social surge cuando dentro de los conceptos que una cultura adopta, prevalecen juicios erróneos, que incluso después de haber sido debatidos, ya sea por la ciencia o la democracia, continúan en la creencia popular.
Cuando una sociedad califica como “normal” un comportamiento que se repite de manera constante éste comportamiento es aceptado y resulta difícilmente cuestionado.
En México, se ha cubierto ampliamente el derecho a la libertad, a la igualdad y protegido a cada ciudadano de la discriminación. Sin embargo, la realidad plasmada en los documentos de ley nacionales y la firma de tratados internacionales, se encuentra lejos de ser una realidad tangible en la población.
La razón por la cual las leyes no terminan de trascender es la cultura. [Siendo la cultura una combinación de raza, edad, sexo, nivel socioeconómico y de educación, localidad, religión, y muchos otros factores que determinan los juicios que ejerce cada individuo para con su entorno y en sus relaciones interpersonales]. Una sociedad delimitada por preceptos religiosos, de tendencia política o cualquier filosofía que delimite los valores “válidos”, excluye otros y demarca las perspectivas.
La delimitación es inevitable y necesaria, sin ella se viviría en el caos y la anarquía. Sin embargo, una sociedad que funciona en pos de la libertad y la justicia para todos, debe ir más allá de la opinión de las mayorías, más allá de las jerarquías de poder y más allá de lo que se considera normal.
Mucho se ha avanzado ya, no hay duda. Desde la inclusión de la mujer al voto en 1953, se han roto numerosos paradigmas sociales que han ido conformado una sociedad más democrática e incluyente. Pero no es suficiente.
El mayor obstáculo que se tiene al intentar dejar atrás los prejuicios es la pasividad absoluta de la ciudadanía. El poco cuestionamiento que se le hace a las injusticias cotidianas es lo que permite que éstas sigan ocurriendo. La facilidad y la comodidad de la omisión son el cáncer del sistema de justicia. (Tampoco ayuda la burocracia y la corrupción).
Podría nombrar todas las maneras en las que la sociedad moderna incurre en el uso de prejuicios para limitar la libertad y decidir quién y cómo ejerce con plenitud sus derechos, pero sería una lista enorme. Y por razones de mi entorno y mi cultura, claramente dejaría otras muchas fuera. Es por eso, un ejercicio que comienza individualmente. Es un anális personal en el que deben estudiarse las relaciones interpersonales, dentro de cada medio en el que nos encontremos.
Se trata de tener un juicio informado y equilibrado. Se trata de procurar un ambiente de tolerancia entendida como el respeto a la libertad del otro, reconociendo las diferencias y aceptándolas.
El fin es lograr una sociedad cuya cultura garantice los derechos para todos, siempre.
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