Redes sociales, mi muy humilde experiencia con ellas.

Ok, me siento un poco rara al escribir sobre este tema. Mis compañeros, al menos la gran mayoría, prácticamente nació cuando las redes sociales ya figuraban en el escenario. Yo, en cambio, siendo cinco años mayor que muchos de ellos, tuve la oportunidad de ver su entrada, despegue y más reciente boom.

Yo sé, cinco años no es mucho. Pero en el mundo de la tecnología, una lustro de diferencia es abismal. Es como si un cavernícola quisiera convivir con un estudioso del medievo; seguramente no se entenderían.

Recuerdo cuando mi papa compró nuestra primera computadora. Una Alaska con internet TERRA. A mi me permitían estar una hora diaria en internet. Lo primero que hice cuando estuve al frente del monitor fue investigar sobre el renacentismo. Invertí todos mis momentos “online”de un semester en eso. Hasta que conocí MySpace.

En MySpace, y posteriormente en MSN, podia “chatear”con mis amigos de la escuela. En una ocasión incluso junté el valor para invitar a salir al chavo que me gustaba (a quien jamás había hablado en persona). Todavía me debe esa salida. En fin, ese fue mi fin de “erúdita renacentista” y el comienzo de mi “social networker”.

Al principio, como les decía antes, estas plataformas sociales me servían para platicar con amigos. Después surgieron otras como Metroflog y Fotolog, en las cuales podía subir fotografías y conocer gente nueva. La verdad nunca fui muy fan de esas plataformas, aunque todos mis amigos tenían, así que yo aprovechaba sus perfiles para “stalkear”gente. (suena peor de lo que es).

Después surgió el tan criticado Twitter. Ese sí lo desquité. Encontré una plataforma en la cual podía expresar mis sentimientos, pensamientos y deseos, sin que nadie los criticara o comentara al respecto. Confieso que pude haber abusado un poco de la plataforma, más con “retweets”que con contenido propio, pero disfruté mucho usarla. Aún tengo mi perfil abierto, aunque hace tiempo que está sin movimiento.

Sin embargo, admito que la verdadera revolución de Redes Sociales, al menos en mi caso, fue Facebook. Desde que lo creé se volvió adictivo, necesario. Es importante comentar que, meses después de iniciar mi cuenta, me fui a vivir dos años a Irlanda, por lo que este era mi medio principal de comunicación con el mundo que había dejado atrás. Incluso ahora lo sigue siendo. Es impresionante como todos (o la gran mayoría) estamos interconectados a través de esta plataforma. He encontrado amigos que tenia añísimos de no ver, he conocido gente nueva, e incluso he investigado a posibles empleadores o empleados para diversos momentos.

La inmediatez con la que se obtiene información por las redes sociales es asombrosa. Basta con teclear el nombre de la persona a la que se desea conocer, escoger de entre un abanico de opciones a la correcta y “scrolear”su información hasta encontrar los datos deseados.

No obstante, esta inmediatez también tiene sus contrapartes. Creo yo que es este motivo el que nos ha hecho tan desesperados, tan fáciles de estresar. Estamos acostumbrados a un “lo quiero, lo tengo” de tal manera que, al tener que esperar 5 o 10 minutos por aquello que deseamos, nos molestamos e incluso dejamos de buscarlo.

Este tema es digno de un amplio y profundo ensayo, sin embargo, me temo que por causas de fuerza mayor, tendremos que posponerlo para la próxima sesión. Esperen mis comentarios al respecto. Mientras tanto, disfruten navegando por las redes sociales de su preferencia. Auf Revoir!

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