Cómete el dichoso sapo

Da cosilla, pero tarde o temprano tendrás que deshacerte de él.

Mi hermano Eneko Knörr, multitarea donde los haya y emprendedor en serie, me recomendó hace unos meses el libro Eat that frog! de Brian Tracy. Bueno, “nos” recomendó a mí y a mi otro hermano Garikoitz Knörr porque, la verdad, en actitud, productividad y gestión de tareas nos parecemos mucho…

No voy a desvelar el contenido del libro, el cual os recomiendo poderosamente, pero sí quisiera plasmar mis sensaciones respecto a uno de sus mensajes principales.

He hecho varios cursos de productividad, leo constantemente metodologías y teorías sobre la gestión de tiempo y tareas, y tengo una y otra vez buenos propósitos para organizarme mejor. Pero siempre me he topado con “algo” que me ha impedido ser todo lo eficiente que debería.

Todos tenemos varias tareas que hacer cada día; una lista de una, dos, diez cosas que tenemos que hacer, entre quehaceres personales, familiares, profesionales, favores… Y es cierto que casi siempre conseguimos tachar varios elementos de la lista y nos sentimos más que satisfechos.

Pero solemos pasar por alto que siempre hay alguna tarea especialmente engorrosa, pegajosa, molesta o incómoda que se arrastra día tras día.

Y aunque no nos demos cuenta, ese “sapo” pesa muchísimo. No nos apetece nada afrontarla. No queremos comer ese sapo, porque nos da grima o pereza, o nos va a suponer un esfuerzo adicional o consecuencias que nunca vienen bien. Pero la realidad es que hay que comérselo tarde o temprano, así que… mejor cuanto antes.

Nos cuenta Tracy, el autor del libro, que pongamos los sapos en lo alto de la lista de tareas, para comérnoslos lo antes posible, a primera hora. Vamos a sentir tal satisfacción y liberación, que el resto de quehaceres de la lista van a ir más fluidos durante el día. Y, además, tendremos la sensación de alivio, ya que lo peor ya ha pasado y el resto es pan comido.

Siempre vamos a tener tantas cosas que hacer que en realidad no vamos a terminar nunca, de manera que lo primero es aceptar este hecho para evitar la frustración. Lo más importante es priorizar y ACTUAR.

Yo ya he dejado de hacer listas por hacer y tachar por tachar. Toca pararse a diferenciar lo urgente de lo importante, y comerse ese dichoso sapo cuanto antes, para desayunar.