La vida secreta de las cosas. La fotografía de Mariano Brizzola.

En lo pequeño puede encontrarse una historia. Para el fotógrafo Mariano Brizzola, esos movimientos ordenan la disposición escenográfica de los objetos, la iluminación y hasta un sentido.

En los pequeños movimientos de lo cotidiano puede encontrarse una historia. Para Mariano Brizzola, esos giros ordenan la disposición escenográfica de los objetos, la iluminación y hasta un sentido posible, como si los huéspedes de una casa o los transeúntes de una ciudad decidieran qué decir y cómo decirlo esparciendo rastros, dejando huellas, dando un testimonio silencioso y sutil.

En sus fotografías hay una vida, o la posibilidad de una. Los fantasmas la recorren. Esos movimientos ordenando un paisaje evidencian una presencia y una ausencia. Brizzola delata a los humanos detrás, aunque borrándolos de la escena, cubriéndolos de misterio, pero dejando una pregunta: ¿cuál es la historia de estos protagonistas silenciosos?

Lo que pronuncia una ventana abierta, una sombra extendiéndose por la acera, una pequeña estatuilla dispuesta en una despensa, e incluso una sábana tendida en una soga, puede oírse, decodificando esos movimientos, re-insertando a sus protagonistas, terminando de escribir la ficción oculta en lo cotidiano. Mariano Brizzola propone ese ejercicio y arriesga una respuesta: la historia siempre está en construcción.

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Para continuar imaginando historias a partir de la fotografía de Mariano Brizzola, pueden visitar su sitio.