Apalastalo

Mi hit siempre han sido mis primos, especialmente mis primos de Cuerna, cada vez que nos veíamos era diversión garantizada; nos frecuentábamos seguido,pero no tanto como nos hubiera gustado, así que cada vez que sucedía, nos asegurábamos de que fuera una convivencia excesiva.

Se hacía de noche y llegaba el momento de pedir permiso para quedarnos a dormir en Cuernavaca, cuando en la sala de la casa cayó un alacrán del techo, cabe resaltar que es normal que estos arácnidos habiten en este clima, sin embargo nos sorprendió a todos.

Mi madrina gritó ¡a-pa-las-ta-lo! y mi tío lanzó un chanclazo para apagar el escándolo que se armó. A alguien se le ocurrió decir “seguramente hay otro” Yo me quedé intrigada con el comentario y pregunté la razón, me explicaron que los alacranes normalmente se mueven en par y que por ahí debía estar su pareja.

Una extraña idea se sembró en mi cabeza y mi angustia pudo más que mis ganas de quedarme a dormir con mis primos. Sentía que si me quedaba el alacrán que “debía andar por ahí” me iba a picar causando así mi muerte.

Cuando llegó el momento de despedirse, nadie podía creer que no me quisiera quedar, expliqué el motivo de mi decisión y nadie me creía, recuerdo que me sentí exagerada, pero tenía PÁNICO de morir.

Ahora que lo recuerdo suena tan tonto que no puedo creer que una idea así me haya poseído, pero mi temor fue genuino y no me atrevi a dejar mi suerte al destino. Días después me arrepentí y prometí jamás volver a perderme un plan por el miedo a un bicho.

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