La especialidad de la casa

Todos los sábados íbamos a comer a casa de mi abuelita, lo más divertido era su jardín, el escenario perfecto para nuestros sueños. El juego de “la sopa” era uno de mis favoritos, consistía en cocinar el platillo más original con cualquier elemento que pudieras encontrar en el jardín; pasto, zapotes, bugambilias, tierra, piedritas, hojas secas, pétalos; sazonadas con un sinfín de diversas plantas. Desde ese entonces fue evidente mi poco talento culinario; mientras mis primas creaban exquisitas ensaladas florales, la fusión de mis ingredientes tenía como resultado un lodo ordinario. Sin emabrgo ese paraíso tropical fue testigo de la germinación de nuestra imaginación, nos vio crecer cuando nosotros año con año lo vimos encongerse. Cuántas ganas de regresar, rodar en ese lindo pasto y preparar la especialidad de la casa.