Superman en un vocho

Lo usual era que mi mamá nos recogiera de la escuela, pero cuando mi papá iba por nosotras, era diversión garantizada. Siempre tenía un juego para nosotras, pero nuestro favorito, sin duda, era el de Superman.

El juego era muy sencillo, consistía en poner nuestro pequeños pies en el respaldo y nuestras manos en los respectivos asientos de conductor y de copiloto, de manera que quedábamos suspendidas horizontalmente; entonces mi papá aceleraba y nosotras sentíamos que volábamos y gritábamos “Suuuuupeeeermaaaaan”. En ocasiones incluso me ataba mi suéter al cuello para usarlo como una capa de super poder.

La única regla que tenía nuestro juego favorito, era que el coche tenía que ir circulando sobre alguna subida o bajada (las bajadas eran mejores). A veces cuando voy manejando sobre alguna pendiente me dan ganas de hacer un superman y pienso en la genialidad de mi papá para hacer cada momento único con risas inolvidables.