Las novelas y su música

Novelistas melómanos

Hace días fui invitado al programa Del tambor a la fusión, que para RadioTuitteros dirige desde hace cinco años @cholaholic. Propuse algo vinculado a la música escuchada por los novelistas mientras escriben o aquélla a la que se refieren en sus obras: quizá porque no pasó otra idea por mi cabeza, o porque era el mejor pretexto para darme a mí, antes bien, la oportunidad de escuchar la música citada en obras de mi deleite personal. Me llevé sorpresas al indagar en discografías, sitios web y en el Aleph monstruoso de YouTube antes de compartir los hallazgos con mis anfitriones, quienes tuvieron a bien elaborar un generoso podcast.

Música y Murakami (son casi lo mismo)

Como todos sabemos, el autor japonés Haruki Murakami es tan afecto a la música (a veces abusa de sus referencias) que era inevitable iniciar con éste mi listado. Al inicio de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, el personaje escucha la apertura de La gazza ladra, de Gioacchino Rossini, mientras se prepara una pasta y trata de distraer la cabeza ante la pujante situación económica y emocional que enfrenta. El tema es potente y vital, nos hace entender por qué el narrador/personaje lo escucha y no sucumbe ante la depresión.

También al inicio de 1Q84 , Aomame, la protagonista, escucha la Sinfonietta de Leoš Janáček (compuesta en 1926) recostada en el asiento trasero de un taxi mientras el conductor, de cuya radio en FM brota la música, se interna en un río interminable de autos que obligará a descender a Aomame cuando termina la obra.

Indudablemente, son buenos los gustos musicales del nipón. Como decía, Murakami no escatima en hacer escuchar música a sus personajes, a los lectores y seguramente a él mismo. De temas clásicos puede llevarlos sin problema a música contemporánea, como es el caso en Kafka en la orilla, atravesada en uno de sus capítulos por el tema Idioteque, de Radiohead. O bien, nos hace oír la bella South of the Border en la inerpretación de Nat King Cole, tema inspirador de una bella metáfora no sólo para intitular su novela Al sur de la frontera, al oeste del sol (una de sus mejores obras), sino por ser un enigma permanente, algo que a lo largo de la lectura deseamos descifrar. De una vez menciono que con al sur de la frontera la canción se refiere a México, y el oeste del sol es una imagen perturbadora para la cual se nos tiene que introducir a la locura siberiana, así denominada por el autor.

La banda musical de Stephen King

Stephen King perteneció a The Rock Bottom Remainders o Los restos del fondo, una banda de rock integrada por escritores como Amy Tan, Scott Turow, Joel Selvin, Barbara Kingsolver, Martin Amis y otros. Según su sitio en Wikipedia, los Remainders fueron fundados por Kathi Kamen Goldmark a principios de los 90. Kathi era músico y su trabajo habitual el de promocionar libros. El nombre de la banda proviene del término en inglés remaindered book (libro restante), a propósito de las ediciones que no reditúan en ventas a sus editores y acaban siendo vendidas a costos de saldo. Aquí se pueden apreciar entrevistas a varios de los escritores (todos ellos músicos aficionados), antes de un concierto:

En mi vida habría imaginado tal proyecto musical, y sólo me enteré al prepar algo para Del tambor a la fusión.

Margaret Atwood

Esta autora canadiense, candidateada al Nobel, tiene en su haber novelas con problemáticas interesantes y preocupaciones generacionales. Vale la pena citar de entre su obra Ojo de gato y El asesino ciego. La primera es una novela sobre la recuperación de la infancia y, a su modo, sobre la crueldad. Por su parte, en El asesino ciego, la autora visita recuerdos y melancolía de tiempos de la Segunda Guerra, donde se delatan distancias e incomprensiones de generación. Atwood se declara melómana, y confiesa que al escribir escucha al grupo Arrogant worms, banda canadiense de corte irreverente y ridiculizante de estereotipos. Entre los temas preferidos de la autora está I Am Cow:

Don DeLillo

Don DeLillo es el novelista norteamericano por excelencia. Neoyorkino y cosmopolita, apocalíptico y erudito. Sus novelas son de referencia obligada, entre ellas Americana, El hombre del salto, Los nombres, Submundo (obra maestra totalizante) y Ruido de fondo (obra maestra). Además de su interés por el béisbol y la ciencia, tiene inclinación por la relación entre música y literatura, en particular la conexión entre las novelas de Thomas Bernhard y la música de Thelonius Monk, y bien, las interpretaciones de Glenn Golud a J.S. Bach. Asistía a un club de música a escuchar a Thelonius Monk. De éste, comparto aquí ‪Don’t blame me.

Como se citaba arriba, a DeLillo le fascina la interpretación al piano de Glen Golud a las Variaciones Goldberg (J.S. Bach):

David Foster Wallace y su ‘trilogía’

Autor inclasificable, responsable de una prosa dirigida al infinito de la vida de la mente. La broma infinita es una novela definible de dos maneras: Novela hipertextual y novela fractal. A esa obra totalizadora, propia dela ambición norteamericana por escribir La Gran Novela Americana, siguió The Pale King, publicada por arreglo con sus herederos de manera póstuma años después de su suicidio. Strange Currencies, de R.E.M., es el tema para el trailer de la película The End of the Tour, homenaje póstumo a Foster Wallace. Es osado, pero me atrevo al pensamiento de que música así detonaba en la mente de Foster Wallace impulsos hacia el frente para potenciar su prosa potente y vital.

En este sitio comparto el arranque de la novela The Pale King que leímos en Del tambor a la fusión. Siempre he imaginado al autor escribiendo esta obra con el tema de Brian Eno The Big Ship como música de fondo desde un rincón de su estudio, y hay testimonios en internet que parecen corroborarlo. Al menos sí se tiene constancia de esto: era uno de sus temas preferidos, escuchados una y otra vez por el novelista.

Un single extra de la trilogía de Foster Wallace, es You Oughta Know, de la intérprete Alanis Morissette.

Salman Rushdie, García Márquez y Daniel Sada

Desde Salman Rushdie hasta nuestro admirado Daniel Sada, varios autores admiten haber esuchado con fascinación al cuarteto de Liverpool. García Márquez se acabó sus acetatos de The Beatles mientras escribía Cien años de soledad en esa mesa ruda de madera diseñada por el mismo para la factura de esa obra de referencia. ¿Qué temas del cuarteto habrán escuchado con más frecuencia durante los período en que preparaban, escribían o promovían sus obras maestras? No tengo la menor idea, sin embargo quiero especular en la posibilidad de que estos tres gigantes hayan incluido entre sus predilectos el alucinado y lisérgico A Day in the Life.

José Agustín

José Agustín, autor de las conocidas De perfil, La tumba y Dos horas de sol, más la factura de su obra maestra Se está haciendo tarde (final en laguna) insiste, y lo sabemos, en la afirmación de que uno de sus temas esenciales, quizá el fundamental es Us and Them de Pink Floyd. Me declaro también incondicional de esta canción.

Mónica Lavín

Conocemos de esta autora fascinante su apego a la música de The Rolling Stones, y de sobra mencionaríamos su homenaje a la banda inglesa en ese cuentario al que los editores le deben una reedición urgente: Ruby Tuesday no ha muerto. Tuve la grata sorpresa de leer que Lavín escucha también la música sofisticada de Gabriel Faure mientras escribe (añadida al deleite de conocer, bajo el pretexto de visitar a @cholaholic, a un gran músico). Éste es el Pavane, op. 50. de Gabriel Faure:

Gastón García Marinozzi

Gastón García Marinozzi, autor argentino/mexicano o mexicano/argentino radicado en Ciudad de México creó a Mario, periodista que viaja en coche a N.Y. después del atentado del 11-S oyendo reitaretivamente un casete de Lou Red. Viaje al fin de la memoria, cuya lectura es ya obligada, nos lleva en un vehículo destartalado desde México D.F. (CDMX desde hace un par de meses) hasta la Zona Cero de Nueva York. Su novela de carretera es un viaje íntimo a la par, en esa época inaugural del siglo XXI, bajo el humo a 400 metros de las desaparecidas Torres Gemelas. ¿Y con qué tema desmagnetiza Mario su viejo casette de Lou Reed? Ni más ni menos, según el propio autor, que con What’s Good:

Nicole Krauss

De esta autora estadounidense hay un puñado de obras experimentales metamodernas dignas de seguirse. Su voz está consolidada, derrocha buena narrativa y no vacila en plantarnos ante su horizonte particular del mundo vía la lente poderosa de la novela. Tras la lectura de History of Love, amén de celabrarse la obra se tiene la certeza de que volverá a abrirse tarde o temprano. Es la historia de la amistad entre una niña y un hombre viejo. Es también la historia del amor. Y a su modo la historia de un pueblo y la historia de la Historia. Un grupo de lectores entusiastas se dio a la factura de este slam, bello y sin pretensiones, donde las voces de fondo tras la música son lecturas de fragmentos de History of Love. El slam lleva el mismo nombre.

Ésta, pues, es una muestra ínfima, bastante somera de la presencia de la música en las novelas. De nuevo dejo enlace al podcast/charla de hora y media de duración Las novelas y su música entre @cholaholic y yo.