Karma recíproco —

Si me pidieran describir a la vida, la calificaria como un vaiven de ironias que hacen justicia a palabras pasadas, las cuales una vez que salen no tienen manera de volverse a resguardar. Todo esto obra de una deidad, que ríe ante nuestro mal llamado sufrimiento y juega al azar con nuestra vida.
Me gusta creer que todo esto es un recíproco Karma, que espera en la esquina menos esperada, siempre lista y nunca ausente, para de una buena vez por todas darnos esa esperada leccion.
No se te pasan por la mente ni la mitad de las realidades que podrian desatarse por una simple accion. Si meses atras, alguien me lo hubiese advertido me habria reido en su cara con mi despreocupacion usual, e incluso, agregado alguna que otra frase sarcastica, sin tener en cuenta el precio de mis acciones.
Pero nadie puede escapar de la justicia del destino, en algun momento u otro todos terminamos pagando, y no necesariamente con transacciones bancarias, si no, con nuestra propia realidad.
Sin embargo, estos actos no siempre tienden a caer en la desdicha, el destino tambien nos permite convertirlo, moldearlo a nuestro gusto gracias al esfuerzo y dedicacion latente.
Y es lo que he aprendido a hacer: aprovechar cada oportunidad que el destino nos otorga, sacarle el mayor de los provechos para enriquecer mi vida, y que así incremente la armonía sin perjudicar en la estabilidad del otro.