9 Cosas que desarías haber sabido cuando empezaste en social media

Es ineludible, no puedes aprender algo que no has vivido, me atrevería a decir que no puedes aprender algo en lo que no has fallado, por lo menos en mi caso. Cuando hecho un vistazo a social media lo veo de una manera radicalmente diferente al social media de hace dos años. En parte porque la web social ha evolucionado, sí, pero considero que la evolución del uso y fin que he venido haciendo en esto últimos ha sido la clave.

Si hoy empezara a utilizar todo aquello que la web social pone a nuestro alcance — no estoy hablando de herramientas y plataformas aquí — y tuviera la experiencia y el historial de fallos (con algunos éxitos) que tengo ahora. Esto es exactamente lo que tendría en cuenta al empezar:

0. Esto no crea trabajo. Esta es la clave, ni el mejor social media del mundo, podría ni siquiera crear un proyecto malísimo a largo plazo. Sitúate, lo que tienes entre manos son mecanismos de comunicación y marketing, esencialmente, a través de ellos logras conectar y quizás cambiar las cosas. Ayudan a humanizar, a llegar a tu público potencia, sí, perfecto, pero si llegas con las manos vacías, poco podrás hacer. Tu proyecto, idea, servicio o producto, eso es lo valioso, empieza por ahí.

1. Estoy entrando en un mundo que ya no es una novedad. Aquí y ahora, esto ha dejado de ser un campo donde lo que importa son las cantidades de inputs que tu marca personal, negocio u organización pueda recibir, a ser un lugar donde lo que realmente importa son los outputs que seas capaz de producir y el subsecuente impacto positivo que tengan en tu comunidad.

2. El community management no es la solución. En un mercado cada día más abierto en cuestión de oportunidades, colaboración e innovación, pero estrecho cuando hablamos de segmentación. Y en una organización que demanda personas flexibles, multidisciplinares (y ultra-task) y profundamente especializadas, ser un community manager no aporta el valor que necesitan las organizaciones para pensar en ti cómo una opción interesante. El trabajo que te hace destacar del resto, no es crear, lanzar o distribuir, ni siquiera estar respondiendo a tweets, el trabajo que el nuevo mundo quiere de ti es que con tu instinto, astucia y talento, decidas que es lo que va a pasar después y entonces, vayas y lo hagas suceder.

3. El blog es tu mejor elección. Sin duda, desde el momento uno, no lo pienses, abre un blog y empieza a escribir. Tómalo con calma, entiende que vas a necesitar tres o cuatro años de constancia, esfuerzo, pasión y genialidad. Esta es la manera de asegurarte una gran cantidad de atención y conexión, precisamente lo más excepcional de la web social. Sube menos fotos a Instagram, deja a un lado los checkins de foursquare o evita de estar pensando todo el rato en tweets ingeniosos y en lugar de todo eso, escribe más posts.

4. Es (muy) posible que no necesites una cuenta de Facebook. A no ser que lo que quieras hacer es hacer un seguimiento exhaustivo a tu ombligo. Si decides tenerla, es muy “ok”, úsala para estar en contacto con tu gente cercana o cumplir unos objetivos (profesionales) muy concretos que puedas evaluar fácilmente con periodicidad mensual. En cuanto a una página de negocio en Facebook, piensa objetivamente en el valor que aportas a tu audiencia más allá de estar continuamente publicando imágenes que traten de captar su atención y obtengan muchos “likes”, comentarios y “shares”. Por el otro lado, piensa el valor que tu comunidad aporta al negocio, conversiones (medibles), tráfico directo, recomendaciones (medibles) o información sobre tu cliente. si no encuentras ninguno de estos elementos, es posible que o bien algo de lo que hace falle o bien que esta plataforma es irrelevante para ti.

5. Puedes no comprobar las redes sociales durante todo el día. Si te permites el placer de hacerlo en unas horas que delimites, podrás comprobar a que sabe el trabajo que importa. Permanecer todo el tiempo en en Twitter o LinkedIn no va a hacer que tu cuenta bancaria se mueva hacia arriba.

6. Ayuda objetivamente. Céntrate en la gente que necesita de tu ayuda e importante, a la gente que tu puedes ayudar. A veces a través de la web social podrían contactar contigo personas a las que no puedes ayudar, sé honesto, dilo y si conoces a alguien que pueda ayudar, recomiéndalo y en caso opuesto, discúlpate y continúa. La audiencia no entiende de dioses.

7. Despreocúpate de la corriente de negatividad. Cuando escuches críticas, el crítico (o cínico o hater) ni siquiera debería tener la opción a coger el micro para hablar. Ignorarle se queda corto, préstale cero atención, bloquéale en todos los lugares que puedas, aléjalo de tu mundo. Seguirá haciendo lo mismo, estés o no estés, un día se cansará e irá a ser cínico con otra persona. Una vida envidiada.

8. Nunca acabarás. Siempre encontrarás una nueva plataforma que probar, una nueva herramienta a la que suscribirte, un nuevo comentario que dejar, un nuevo vídeo que ver, un nuevo follower que seguir o un nuevo post que leer. Siempre habrá más, pero tú seguirás teniendo el mismo tiempo.

Si escarbas un poco, puedes descubrir muchas cosas que hubieras deseado saber antes de empezar a hacer lo que hacías. El oro está en encontrarlas y compartidas con aquellas personas que ahora empiezan a recorrer ese camino.

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