Un día…, El Pinar

“Gracias” es una de esas maravillosas palabras que siempre la guardamos para nosotros. Casi siempre olvidamos que se necesita para evolucionar como personas. Muchas veces cuando las personas hacen algo por uno damos por hecho que ya agradecimos lo que han hecho por nosotros, pero no es así, es importante dar las gracias por cada gesto de bondad que recibimos.

Debemos estar agradecidos cuando alguien nos llama por teléfono para preguntarnos cómo estamos. ¿Quién obliga a una persona llamar a otra? Nadie, sólo lo hacen porque nos quieren y nos aprecian. Yo soy de los que no llamo y eso muchas veces me pasa factura emocional. No es por no querer y apreciar a mi familia y amistades.

No quiero parecer personas ingratas y se dar las gracias a cualquier persona que haga algo por mí. Un ejemplo muy claro es que cuando estoy trabajando y me comprar un cupón doy no solo la suerte, también las gracias por ayudarme y colaborar con nosotros. Cuando salgo a tomar o comer algo y nos atienden doy las gracias por el trato y atendernos bien de forma agradecida.

Yo siempre agradezco, hasta a la persona que trabaja en el supermercado y nos muestra el producto, es un gesto amable y hay que agradecer. Cuando nos despertamos y abrimos los ojos ¿damos las gracias a Dios por el solo hecho de respirar? Bueno, eso que cada cual lo responda en su interior. Uno crea o no dar las gracias no es una cuestión de fe solo.

Doy las gracias por esta publicación y a los lectores que tan agradecidos me dan un poquito de su tiempo y me leen, gracias.

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