Mi corte de caja de 2017.

Sin duda, 2017 fue un año complejo, desafiante, desesperante y doloroso, pero como todo, tiene un balance y ese se resume en una sola palabra: agradecimiento.

Primero que nada a mi trabajo: en los últimos meses he crecido profesionalmente y personalmente a través de los retos que se me han presentado. No creí que pudiera tener la capacidad para enfrentar tantas situaciones nuevas, y todo gracias a la confianza que mis jefes depositan en mí, ya que esa es la fuerza para que pueda afrontar lo que se presente.

Jesúscristo y D-os. Deberían ser los primeros en este corte de caja, pero ellos vienen en este segundo plano porque a Ellos le depositó la fe, ya que que no puedo realizar todo, entonces cuando he dado todo mi esfuerzo, Ellos son los que entran a mi auxilio, recordándome que son la esperanza de que todo saldrá como tiene que salir. Ellos disminuyen mi angustia, me recuerdan que existe una fuerza superior que me cuida y guía, y que sobretodo me recuerda mi diminuto lugar en el Cosmos que han creado.

Mi hogar es mi tercer agradecimiento porque es hermoso tener un lugar a donde regresar, donde te sientes protegida y segura. Por supuesto hay problemas, enojos y tristezas pero el vínculo en mi hogar es mas fuerte. Y sobretodo agradezco tener unos padres que pueden ser independientes y estén sanos.

Mis mascotas entran en este campo porque son mis perros los que me recuerdan que alguien me ama incondicionalmente,mientras que la relación con mi hija felina es como tener una pareja porque no es incondicional, se trabaja todos los días, no se da por sentado, porque mi hija gatuna es libre, así que todos los días, cuando ella regresa a casa, significa que algo estoy haciendo bien, que estará conmigo el tiempo que quiera y que lo disfrutaremos.

Mis amistades son mi cuarto agradecimiento. Toda aquella persona que considero mi amigx es porque es una fuente de luz, inspiración, energía. Tengo la fortuna de contar con un gran grupo de apoyo, mi base cuando sé que estoy mal, que debo compartirles mis alegrias.

Y por último, me agradezco a mí. Así es, porque en 2017 viví la desolación con todas sus fuerzas, mis deseos de morir se incrementaron y tuve de nuevo pensamientos suicidas en varias ocasiones, ¡y sobreviví! Logré rescatarme. Todo lo que mencioné arriba me imprime fuerzas, pero cuando ya tienes una visión de tunel, la única forma de salir es por uno mismo. Gracias a mí por haber sacado fuerzas desde mis rinconces mas oscuros; gracias por estos nuevos aprendizajes, por estos sufrimientos, porque he aprendido a conocerme más.

Desde finales de 2016, tuve que tomar las riendas por completo de mi vida y ha sido lo mejor que me ha sucedido. Soy una persona ahora mas completa, mas feliz, mas realizada, con un camino claro. Amo estar conmigo misma a pesar de mi oscuridad, y ahora sé que soy capaz de permitir que alguien camine a mi lado.

Gracias por tanto, 2017.