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¿Qué pensamos de verdad sobre lo que está pasando con el covid-19?

Datos, datos y más datos. No sé tú, pero yo ya no enciendo la televisión. Que en realidad ya no lo hacía desde hace un par de años, pero en estos momentos ya sí que no. Y no es por el impacto que la información puede tener en mí (que también), sino por la manipulación que en ciertos momentos creo percibir.

Y yo, en mi afán incansable por entretener y comunicar, me paso la vida haciendo encuestas de Instagram. Y este, el coronavirus, el covid-19, el tema en boca de todos desde hace ya meses (¡cómo pasa el tiempo!), me parecía un trending topic interesante para tratar. Así que, en base a todas las respuestas conseguidas a través de mis 2 cuentas en redes sociales (Twitter e Instagram), he extraído algunas conclusiones. Que sí, podía quedármelas para mí, pero creo que puede ser interesante compartir.

Aviso: no soy experta en nada de esto. Solo he preguntado sobre lo que a mí me parecía interesante conocer. Faltarán muchas cosas y otras no deberían preguntarse así, i know.

Las mascarillas.

Lo confieso, yo ya he procedido a volverme loca en Amazon buscando la mejor opción. Y no descarto comprarme una funda mona porque creo que sí, va a ser un nuevo complemento y, queramos o no, nos acostumbraremos a ello. Todavía me acuerdo cuando veíamos a algún asiático con mascarilla en nuestro país (desde hace años) y nos quedábamos sorprendidos y extrañados por ello. Digo yo que lo de usar un paraguas para el sol tampoco es una mala idea, deberíamos copiarlo, ¿no?

Bueno, vamos a los datos:

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Lo que llama la atención descaradamente es la convicción sobre el acierto en fijar el precio máximo de las mascarillas (86,35%). Bien, pero podríamos abrir debate con esto ¿no? ¿Qué ocurre entonces con quienes adquieren las mascarillas a un precio mayor a sus proveedores y eso les implica pérdidas si fijan el precio final al cliente marcado por el Gobierno? ¿Se está haciendo bien seguro?

En cuanto a la obligatoriedad sobre el uso de mascarilla, vemos más disparidad de opiniones. Quizá la propia formulación de la pregunta influya en esto. Podríamos concretar el término “calle” y encontraríamos diferentes respuestas en función de la situación y el contexto. Yo soy la primera que dice no a la mascarilla para correr o para estar prácticamente solo. Pero no me veo en un concierto o un centro comercial sin ella.

Salir de casa.

Yo tengo miedo. Ya está, ya lo he dicho. Sé que en parte es irracional y que tengo que salir, pero voy a evitarlo al máximo. Si no hace falta, no quiero hacerlo. En especial en sitios que espero encontrar llenos de gente, o al menos esos que antes siempre lo estaban. De todas formas, nunca he sido de multitudes. Pero una cosa sí, lo que estoy deseando es la movilidad entre provincias, quiero irme a casa más que nunca, y en eso estoy cambiando. Sí, estoy aprovechando para desahogarme, efectivamente. Vuelvo a los datos:

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Vale, ¿por dónde empezamos? Parece que hay acuerdo en que se establezcan franjas horarias (83,19%)(podríamos haber preguntado además si las actuales son las correctas, fallo mío) y también parece que muchos/la mayoría ya habéis salido de casa (un 71,57%).

El problema viene cuando solo el 41,35% cree que hemos elegido el momento correcto para empezar a salir, frente a casi un 60% que cree que deberíamos haber esperado más. Esto me lleva a pensar: si tú, con tu libre pensamiento, crees que aún no era momento de salir, el Gobierno fija tramos horarios de salida y tú sales… ¿no eres incoherente? ¿O tienes una fe ciega y confías en que la decisión tomada por las autoridades es la correcta a pesar de tú creer otra cosa? Porque te recuerdo que, de momento, no he visto nunca que sea obligatorio salir.

Otra cosa que merece mención a parte son los locales. Ojalá todo vuelva pronto a la normalidad, a tanta normalidad que no veamos raro acudir, porque de momento, creo que muchos vemos lejos el sentarnos al terraceo (63,66%).

El teletrabajo vs. la oficina.

Vale, ya os estáis acostumbrando a este parrafito en el que os cuento mi vida. En mi empresa estamos teletrabajando. De momento no pensamos en volver a la oficina porque estamos funcionando genial así y porque así evitamos muchos desplazamientos innecesarios (y así podré hacer una visita al hogar en cuanto pueda, y que sea más larga que un fin de semana). Pero eso sí, lo de nuestras ofis es otro rollo. Tengo ganas de ir aunque sea solo para verlo. Me flipa la capacidad de reacción, la velocidad en la toma de medidas y la efectividad de estas. Un 10 como siempre. Trabajo en las mejores instalaciones del mundo, y sí, las echo de menos, y no solo por las vistas.

Procedo al gráfico:

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Vale, aquí tengo menos datos, será cosa de la audiencia. Solo el 23,94% está de acuerdo con la vuelta al puesto de trabajo (¡buen dato para los CEOs y la toma de decisiones!). En cierto modo, el “voy a volver a la oficina” vs. el “sigo teletrabajando” no deben extrapolarse. Tendríamos que conocer de qué trabajos se trata, ya que mucha gente no tiene otra opción que volver o bien ocupa puestos de primera necesidad.

Me hace medio feliz el dato de las medidas de protección y seguridad. Porque un 66% está bien, sí, pero ojalá fuese mucho más. Y muy a la par va el dato de si trabajamos más o menos que antes, y es que en casa parece que la jornada laboral se estira, desaparecen las franjas horarias. ¡Por eso veo tan tan importante cambiar de espacios y moverse mucho!

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Las clases online.

Vale, ¿qué os cuento yo aquí? Estoy haciendo la tesis doctoral, y la verdad es que este confinamiento me está ayudando a avanzar mucho más rápido con ella. Y estoy teniendo un montón de reuniones con mis directoras. ¡Y nos coordinamos genial! También es verdad que siempre he trabajado así con ellas. Pero por lo que me cuentan ellas, que son profes de universidad, en mi facultad lo están llevando genial. Y eso me alegra, mucho, de verdad. Pero bueno, vamos con los resultados, que me enrollo:

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El 82,86% de los encuestados recibe formación online, lo que solo me hace pensar en el resto, esos que no están recibiendo sus clases. ¿Qué está pasando para que esto pase? ¿Qué consecuencias va a tener para estos alumnos? Aunque, vistas las respuestas a la siguiente, ¿de qué sirve impartir clase online si el nivel no es suficiente para que la formación sirva de algo? Al menos esto es lo que piensan el 79,35% de los encuestados, que además se muestran insatisfechos sobre la información que tienen acerca de cómo va a funcionar el curso (68,08%).

También podemos pararnos a hablar del miedo generalizado a los métodos de evaluación (77,10%). ¿Por qué? Desde mi punto de vista el reto está más en el profesorado que en los alumnos, porque ay madre, vigilar a distancia en exámenes puede ser una locura.

Bromas aparte lo de la productividad. ¿Son las distracciones en casa el problema? Me gustaría poder ahondar algo más en esto, sobre todo comparando entre trabajadores y estudiantes. Ya que si volvemos para atrás, vemos que en el caso de los trabajadores (aunque no hablamos en términos de productividad), vemos un repunte en las horas totales trabajadas. ¿Qué estamos haciendo mal?

Los hábitos.

Vale, sobre a qué dedico el tiempo libre, por mucho que me cantéis, no voy a hablar. Si eso ya me sigues en mi cuenta de Instagram y ves como me he enganchado (todavía más) a las redes, como intento volverme cocinitas y no dejar de lado mi vida fitness aunque no pueda ir a mi crossfit ahora. Pero vamos a lo interesante

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El boom de las redes sociales no había pasado. Ese término que usábamos desde hace años, ha encontrado su verdadero significado ahora. ¡Qué vicio, señores, qué vicio! El 82,88% reconoce que ha aumentado su uso de las redes (y ya os digo yo que fijo que TikTok tiene mucha culpa de eso). El resto son preguntas que me generaban curiosidad, así, sin más. Porque yo duermo menos, por ejemplo, y veo un práctico casi 50–50 en esto. En cuanto a comprar online, lo mismo, un empate casi técnico. Y, ¿qué me dices del ejercicio? Está claro que aunque es deseable, a muchos les puede el sofá, y es que Netflix tiene muchos votos para ganar a Patry Jordan.

¿Y la ansiedad? Voy a pasar la pregunta de puntillas, porque al final deberíamos tener en cuenta lo que cada uno cree o siente como ansiedad. Que eso da para otro tema.

¿Quién dijo miedo? Esperaba datos más demoledores en lo que a viajar se refiere (por la parte que me toca, con Airhopping). Y sobre el futuro qué os voy a decir, es normal, lo más normal del mundo.

No quería acabar esto sin la pregunta del millón, esa que, al ser algo anónimo, espero que hayan contestado sin temor y lo más sinceros posibles: ¿Te has saltado el confinamiento? Voy con el resultado a continuación. Yo no sé qué porcentaje es el adecuado (o bueno, sí, soñando sería el 100), ni los motivos que llevan a cada uno a tomar la decisión. Pero si de cada 1000, 150 se saltan el confinamiento en algún momento… ¿cuándo vamos a acabar con todo esto?

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Fin.

PD: la muestra la compone mi audiencia en redes sociales: Género: 58% mujeres / 42% hombres. Edad: 42% entre 18–24 años. 47% entre 25–34 años. 5% entre 35–44 años. Ciudades principales: Madrid (12%), Valencia (12%), Barcelona (4%), Santander (3%) y Sevilla (2%).

Written by

La CM[O] en @airhopping, la empollona de la clase y la que te roba el postre si lleva chocolate. También me gusta el aguacate. PhD consumer inspiration.

La CM[O] en @airhopping, la empollona de la clase y la que te roba el postre si lleva chocolate. También me gusta el aguacate. PhD consumer inspiration.

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