Se veían de una esquina a la otra, los dos sabían qué había pasado. Uno de ellos trataba de fingir que nada había sucedido hasta que el otro se acercó y le preguntó: – sabes lo que hicimos, ¿cierto? – Sí, claro que me acuerdo. – Sigo pensando en ese momento. Respondió el otro chico. Se tomaron de la mano, se vieron a los ojos, sus labios se empezaron…