De golpe

Pensaba que todo había terminado. Después del par de años de mierda que tuvo, en los que primero no quiso saber nada, después no le gustó nada y al final no le salió absolutamente nada, él estaba seguro de que esa porción suya estaba completamente muerta. Ya no iba a haber más noches de soñar y despertar con una sonrisa.

A partir de ahora, todo iba a consistir en hacer café para ponerse a mirar un partido de una liga pedorra cuando entrara la noche. La época en la que cada detalle valía una inmensidad había terminado para darle paso a lo crudo y a lo frío, a la dimensión donde nada importa. La lluvia, desde el presente y hacia el futuro, no era más que un ruido en el techo, y la música no le hablaba a nadie en particular.

Pero de golpe y sin aviso, se encontró releyendo mensajes. La sonrisa estúpida estaba en su rostro. No fue sin trabajo, no fue de casualidad. Pero de golpe sentía que él mismo estaba de vuelta.

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