El artista efímero que busca quedar en la memoria

Cultura, arte y Raices en la calle Florida

El arte lo rodea. La iluminación del teatro, la literatura, la pintura y el dibujo, circundan su vida; estos dos últimos talentos los descubrió de manera tardía.

De barba larga, cigarrillo en la mano derecha, ojos marrones y una bohemia muy particular, Fernando Raices, vive en descubrimiento constante. Y no solamente por haber revelado ante él su virtud en el dibujo y la pintura a los 38 años, o por iluminar obras de teatro para que el público las descubra, no. Sino por su espíritu viajero que lo llevó a recorrer distintos países del mundo, principalmente de Latinoamérica, junto a su compañera de vida, Sofía. Influencias que se ven marcadas en todo su desempeño.

Así, medio rabiosa, se lamenta(a medias), de ser el medio del que comen otros, quienes no alcanzan a entender ni medio”, cita de Daniel Cezare que escribió Raices en un trabajo que, además de denotar su postura político-social, demuestra que la realidad no le es esquiva.

Su marcada ideología, tanto en lo político como en el aspecto cultural, determina todas sus obras: tiza, yeso y carbón es todo lo que utiliza para ilustrar. Y no es casualidad, ya que son elementos que se borran con agua. Clave para que su marca sea solo permanente en la memoria de las personas que transitan la calle Florida, y no en su pavimento.

Destacado jugador de truco, hábil cocinero y gran conversador, son las cualidades que lo completan y que forman parte de su personalidad. De carácter fuerte, que se distingue clara y velozmente al charlar o verlo trabajar.

En el epígrafe de sus obras recita: “Recuperar el espacio público para las diferentes expresiones culturales, para que sea en la calle donde se pueda ver el arte en todas sus manifestaciones”.

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