La historia volverá y no como farsa

Marx en la introducción del 18 Brumario de Luis Bonaparte menciona la que quizá sea una de las fraces más repetidas de la historia contemporanea, por lo menos desde las fuentes marxistas. Precisamente sobre la historia.

Para esta versión de Marx, haciendo alarde de su capacidad de narrador y periodista histórico. Menciona que los sucesos se repiten varias veces, pero las siguentes son el producto como meme del primero. Tal es el caso que describe sobre la sombra de Luis Bonaparte que trae consigo del espíritu de su tio Napoleon, que no solo hace que quede minimizado en sus decisiones, sino que convierte al personaje a un nivel de “farsa” de los propios procesos históricos globales. Desde nuestro tiempo no podríamos pensar en desear un mal de tal manera que lo plasmó Marx, la burla condenada histórica.

Sin embargo la frase nos menciona sobre la cuestión de que lo autentico, lo primero tiene una categoría especial. Lo demás adquiere una connotación de fraude, de burla, porque ha acabado con el sentido inicial de la potencia histórica desplegada, el segundo tiempo solo será una repetición de las condiciones del primero, nunca los segundos tiempos serán los mejores.

Falso y verdadero, una complejidad que no puede regalarse a la interpretación más simple de la citación. La historia no es un suceso determinado linealmente, las segundas partes si existen en su propia independencia, las nuevas obras son auténticas simplemente en su generación, las fuentes que las nutren son su alma más su determinación. La segunda vuelta puede ser más fructífera que la primera, o no necesariamente, pero es presente, su capacidad de irritación es alta.

La posibilidad de la muerte del segundo tiempo es evidente, cuando vemos la cantidad de segundas partes en el cine vamos a espantarnos ante semejantes horrores. Ese es precisamente el momento donde se ha vaciado de contenido al discurso, se ha relegado su carácter fecundo hacia el meme y con ello su condena de generar mayor sentido, pero no es conclusivo. Nunca la historia es conclusiva, lo cual es una buena noticia y mala al mismo tiempo, dependiendo del punto de vista del cual lo estamos observando.

¿Pero qué pasa con la historia que se repite y logra generar sentido? Ya que al fin y al cabo el sentido es lo que buscamos. Logra sobrevivir y logra darnos una referencia donde lo autentico se ha diluido en el éter de las prerrogativas. Y ese momento hay que celebrarlo, el momento donde lo puro ha muerto, lastimosamente es el momento de la emergencia de las contradicciones.

Es difícil reconstruir los sentidos después de la renuncia a la potencia del momento inicial, la potencia de la pureza, pero quizá sea más difícil mantener la ilusión de la potencia fingida sin el sentido de la localidad proyectada en el tiempo. Y ahí está un punto de ganancia, donde según la estructura narrativa ganará el nuevo elemento que logra entrar en el sistema, y produce la mezcla. La historia vuelve, y no como farsa, el problema es el cuando, y si los sujetos serán los mismos, en algún caso es positivo, en otros casos es negativo, los conflictos, las tensiones y las contradicciones generales serán los límites en la capacidad del tiempo. Esperemos que nos mantengamos ilusionados con nosotros para cuando la historia vuelva.