La vida sobre la modernidad, la vida sobre la innovación

En medio de la calle y del cemento, se puede encontrar cosas inseperadas para nosotros, pero muy esperadas para la naturaleza. La vida.

Después de asistir al FLISOL 2016 en la ciudad de Quito, evento que fue postergado debido al terremoto que sufrió el Ecuador en abril. Cruzando por la avenida 6 de diciembre topamos con una singular escena. Una plantita que habia crecido dentro de un tubo de separación de carriles de autos. Por alguna razón el tubo se había caído dejando a la planta descubierta y al mismo tiempo la había delegado su función de aparato separador de tráfico.

Hace unas semanas mi amigo Carlos de Smedt lanzó una campaña en redes sociales de conciencia sobre el aire limpio en la ciudad, mucho debido a que desde su punto de vista como motociclista le era difícil recorrer las calles sin que automóviles más grandes le lancen humo encima. Su campaña básicamente consistía en escribir una frase en el pretil de una acera y al cabo de una semana constatar que el escrito había desaparecio al ser enterrado en ollín, al mismo tiempo que mostraba una mano muy negra por al tocar el pretíl. La campaña resulto interesante y atrajo algo de atención por su soporte medíatico en redes sociales.

Poco después y gracias a un conversatorio que realizó en el Medialab, concluímos que el problema fundamental no pasaba por el humo o el ollín que se estaba atacando, sino por las “micropartículas” producidas en la quema de gasolina en los vehículos. En medio de la charla surgió la idea de crear uno medidores de micropartículas sobre hardware libre de bajo costo para monitorear la calidad de aire en la ciudad, pero esa es otra historia, lo importante es que el argumento de que tenemos micropartículas de petroleo posiblemente cancerígenas en el organismo está justificado por la modernidad y el confort del automovil.

El punto es que, y además en medio de fuertes discusiones que se van armando en la ciudad sobre calidad de vida, movilidad y además de un movimiento de vecinos que llaman a un proyecto de la alcaldía como #errorvialguayasamin, que es un diseño de tuneles y puentes que afectarían varios barrios de la ciudad bajo el argumento de mejora del flujo de tránsito. La idea de que la promesa de la modernidad es imparable, se ve afectada cuando al ver una imagen tan alentadora y hasta apocalíptica en algún caso, sobre la naturaleza contra el metal y el asfalto.

La modernidad, como la civilización, como el progreso y como la innovación son hijos de la mirada de una madre etnocentrista sobre la vida, y sobre la historia. Cada cual con sus terribles particularidades y sus oscuros principios han dejado herencias devastadoras, las cuales han pasado a ser objetos de adoración en base al sacrificio por una causa teleológica. Lo que podría ser resumido en que no importaría sacrificar, la tranquilidad, la salud, el medio ambiente, el planeta por una forma de vida más cómoda y desde un punto de vista, menos salvaje.

De la promesa de la innovación se puede decir mucho, pero me alegra cuando veo caras gruñonas al invocar la palabra que en este tiempo seduce desde los que creíamos que serían seducidos hasta los que pensábamos serían más criticos, y es que la izquierda a perdido la capacidad de criticar a la tecnología, y se ha regocijado en la alabanza a los movientos sociales que utilizan de manera pragmática la tecnología. Y nota que esta crítica siempre fue transversal a la izquierda, nuestros amigos luditas podrían estar revolcandose en su tumba de engranajes en este momento.

Aún no hemos logrado combinar con algo de sentido el sentimiento que contrae la innovación, con el sentimiento del buen vivir/vivir bien en sus promesas iniciales. No hemos logrado pensar en combinaciones donde el sentido de desplazar al ser humano del universo histórico, por un ente conjunto y colectivo vivo mediado por tecnología no colonizada pueda existir y reproducirse, la seducción de la sola innovación es potente. Pensar esto es una responsabilidad y al mismo tiempo una carga generacional que reta al conformismo del consumismo. Tarea complicada el pensar desde la vida.

La vida puede más, y sin lugar a dudas es la lección. Hay muchas más plantas metidas en tubos, en engranajes, en fábricas y laboratorios de innovación. Hay semillas que crecen en consolas nuevas y viejas, al igual que las bombas de semillas que tenemos preparadas en el Medialab para intervenir el espacio público en el momento adecuado, más un poco de agua de lluvia, pero estas otras se diferencian en que su tiempo de latencia está en situación crítica. Si hoy se levantó una, quizá se levanten otras mañana.