Los retos de una vida minimalista

Ivonne García
Aug 8, 2017 · 3 min read

Hace unos años era de ese tipo de persona que medía su éxito en cosas: cosas que compraba, cosas que me hacían sentir bien un momento, cosas que me enamoraban y luego ya perdían su encanto y pasaban a estar en un rincón de la casa para desaparecer en la siguiente mudanza… No era una vida muy feliz.

Afortunadamente, las mudanzas frecuentes y una necesidad imperativa de deshacerme del peso de empacar una y otra vez las mismas cosas que llevaba de un lugar a otro, sin realmente usarlas, me llevó a la iluminación: No tenía por qué tenerlas y ellas no tenían que poseerme. Luego vino otra iluminación con mi podcast favorito: The Minimalists y las veinte mil maneras de no ser esclavo de las posesiones.

Entonces empecé a sacar miles de objetos que si bien estaban llenos de nostalgia, recuerdos o utilidad potencial, no me ayudaban en mi vida diaria. Y vaya que fue una liberación. Desde entonces, una o dos veces al año hago mi sesión de liberación y regalo o vendo cosas, pero lo más importante: compro menos.

No se trata de no consumir nada, eso es imposible en este mundo, se trata de consumir responsablemente y menos emocionalmente. Admito que ha sido un proceso duro y que sigo adquiriendo cosas y arrepintiéndome al día siguiente, este tipo de cambios no se dan de la noche a la mañana y tampoco son fáciles.

Igual, ser minimalista no es para todo el mundo y eso también está bien. Pero ser un poco más conscientes de por qué compramos o tenemos todo lo que poseemos ayuda a echar un vistazo al interior de nosotros. A veces vemos que damos prioridad a cosas que no nos hacen felices, a cosas que compramos por presión social o por moda. En otras ocasiones encontramos que no tenemos la fuerza de voluntad para acaparar objetos para sentirnos seguros y llenar un vacío que sigue creciendo.

Dejar de comprar discos me dolió pero ya no me molesta tanto. Dejar de comprar libros nunca ha sido posible, pero comprarlos cuando los voy a leer es mejor que tenerlos en el anaquel, esperando a que me “inspire” a leerlos (además, ya ni anaquel tengo, el 80% de ellos están en el Kindle). Dejar de comprar las últimas tendencias de la moda me ha ayudado de definir un estilo con el que, si bien compro y me doy gustos de vez en cuando, no me siento angustiada por no tener “los leggins” de moda o los Nike de Sofia Boutella.

Un documental que inspira, o al menos muestra cómo ser minimalista sin ser un nazi del comunismo o algo así

Mi espacio tiene cosas lindas, pero también me gustan los espacios llenos de cosas… cuando no son míos.

Creo que el reto más grande del minimalismo es no juzgar a los demás por lo que tienen, sino ver qué te hace feliz y descubrir ese mínimo vital que hace de tu vida algo cómodo y agradable.

Hay personas que son minimalistas y tienen bibliotecas de más de 3000 libros, hay minimalistas que no tienen muchas prendas de vestir pero sí muchos dispositivos electrónicos. El secreto es no exagerar: no tener mucho de algo o poco de lo mismo, puede sonar a descubrimiento obvio pero se nos olvida que el mundo material es abrumador porque vivimos agitados dentro de él.

Cada uno tiene maneras de simplificar su vida y a mi me gusta simplificarla teniendo menos cosas que cargar en cada trasteo, eso me hace sentir bien.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade