Un poco sobre enamorarse y Los Enamoramientos

Para quienes no se han acercado antes a la literatura de Javier Marías hay puntos a favor de que empiecen a hacerlo. Para hacerlo simple, el manejo de flujos de conciencia de sus protagonistas hace fácil la lectura de un tema complejo: sentir.

[Tan sólo vio truncada una breve ilusión, por fuerza tenue y algo escéptica, la ausencia de entusiasmo es indisimulable y la percibe hasta el más optimista]

Los que habiéndolo leído que no han sufrido de empatía con “Los Enamoramientos” tienen aquí 2 motivos para hacerlo. Querer es más complejo que la caricatura del enamoramiento edulcorado. Eso es fácil de reconocer. Y en esa novela, la protagonista, María Dolz, se enfrenta a la pregunta sobre la legitimidad en la ilusión del (des)enamoramiento. ¿Hasta dónde puede quererse a alguien de quién se tienen certezas de ser responsable del crimen imperdonable? Y, ¿cuánto podemos interferir en el amor de alguien más (esto es, en el amor de otros) argumentando bajo el principio de justicia y veracidad?

María Dolz es una mujer enamorada. Dentro de esa ilusión comparte momentos en los que quiere y es querida y, ella lo sabe, se somete a tratos que enajenan su personalidad a la voluntad fluctuante de Javier. Este no la quiere y nada le ha prometido. Ella lo sabe. Pero aunque desearía ser el sujeto amado, no puede vivir de la ilusión cuando los indicios le muestran que es el pensamiento marginal dentro del día de él.

Ella también sabe que no ha sido sincera consigo ni con él. ¿Cuánto puede actuar para no perderlo? ¿Cuánto puede no perder si, en realidad, no lo ha tenido sino que era ella quien estaba a merced de él?

[´¿Qué sentido tiene?´, pensaba. ´El único sentido que tiene es que cualquier atisbo nos vale en estas tontas e inconcebibles circunstancias, cualquier asidero. Un día más, una hora más a su lado, aunque esa hora tarde siglos en presentarse; la vaga promesa de volver a verlo aunque pasen muchas fechas en medio, muchas fechas de vacío´.]

La ansiedad y la alegría son hermanas que van caminando. Y a su lado está el amor por lo que no se tiene y, del otro, la búsqueda de una dignidad y amor propio que, de vez en cuando, se presenta en los enamoramientos más estables y en todos los demás.

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