Hackea tu educación durante la universidad
Israel Gutiérrez
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Educación y estado mental

Sistema prusiano atacable

Se ha vuelto un tema interesante criticar el sistema educativo, sobre todo porque es muy fácil atacarlo, aunque todo lo bueno que pueda tener es lo que en definitiva nos permite atacarlo de mejor forma. Pero una cosa es buscar todo lo malo bajo la crítica (que inclusive llega a ser adictivo) y otra cosa es proponer un punto de solución, que sin duda más complejo.

Complejo, porque involucra un cambio de mentalidad, que es algo que no se puede lograr en el minuto siguiente a tener la intención, es sin duda un proceso lento y difícil de llevar a cabo, porque generalmente te sentirás más cómodo adoptando la forma de pensar de siempre que una nueva que te haga sentir inseguro. Porque ser inseguro en aspectos de conocimiento provoca una herida en el ego de cada persona, sobre todo de aquellas que no aceptan otro punto de vista o que simple y llana mente no desean ser inconsecuentes o… tercos (probablemente el mayor de los casos, me incluyo).

¿Pero que tan inconsecuente puede ser uno si encuentra que otro punto de vista es el más adecuado para el entorno que toca enfrentar?. ¿Por qué todo debe ser de la misma forma siempre?, es cierto que al adoptar todos los puntos de vista se podría llegar a… ¡Nada!. Pero a su vez es adecuado el saber respetarlos y dar a entender cual es el más óptimo.

La educación pasa por nosotros mismos, es como la fe. El que vayas o no a un lugar a proclamarla no implica que carezcas de ella. La educación parte por la curiosidad de querer saber más, de explorar, de poder utilizar el mismo conocimiento para poder ver la vida de una forma diferente, sin ataduras ni horarios que impliquen que debes memorizar o no. Es un estado mental.

Para algunos es más fácil de adoptar que para otros, pero sin duda es una herramienta que te propociona una perspectiva de las cosas que va más allá de lo que una calificación pueda aportar.

No da lugar a competir con otros, sino que a saber respetar y adoptar lo que te sirve o lo que encuentras apreciable en cierto punto de tú vida.

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