El héroe que no fue

Bandera de fascistas marplatenses, primer caído en Malvinas y represor. A 34 años del conflicto en el Atlántico Sur te contamos quién fue Pedro Giachino.

El capitán de Fragata Pedro Giachino fue durante mucho tiempo considerado como héroe de Malvinas. Calles, escuelas y monumentos en todo el país lo honraban por haber sido el primer caído en el conflicto bélico que mantuvo nuestro país con Inglaterra. Desde los inicios de los Juicios por la Verdad comenzó a nombrarse a Giachino como represor, pero recién en 2012 sus delitos durante la última dictadura militar fueron más que las medallas y condecoraciones. Antes de su desembarco en Malvinas, Giachino había tenido varios destinos militares, uno de ellos, la Base Naval de Mar del Plata. El último golpe cívico y militar encontró al Capitán desempeñando funciones en el ex centro clandestino.

En 1976 Gabriel Della Valle militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) cuando fue detenido y trasladado a la base naval. Allí pasó ocho días recibiendo torturas, reconociendo por las voces a sus compañeros y siendo interrogado por la única persona que dejó ver su rostro: Pedro Giachino. A diferencia de muchos otros, a Della Valle lo liberaron. Y recién en 1982, viendo las imágenes en televisión del primer caído en Malvinas, en que pudo ponerle nombre al rostro de su represor. En ese entonces pensó que ya no hacía falta hablar de su secuestro. Su torturador estaba muerto.

El testimonio de Della Valle no es el único que involucra a Giachino en sesiones de tortura y desaparición de personas. Un militar arrepentido, Alfredo Molinari, ex subordinado del Capitán declaró haber sido degradado por no cumplir una orden de ejecutar a un secuestrado.

“Una noche, cuando el declarante se encontraba recorriendo el lugar asignado, alrededor de la 1.30 o 2 de la mañana, suena un equipo de comunicaciones, ordenándole Giachino que regrese a la base. Cuando llega al lugar (…) en una pieza que la ocupaban para interrogatorio, yacía en el piso un hombre, no le vio la cara ni puede calcular su edad, estaba encapuchado, atado de pies y manos, con su cabeza apoyada sobre una bolsa de equipo. Cuando el declarante ingresó, el hombre estaba de rodillas, esposado. Giachino le ordenó al declarante que saque su arma, que la cargue y que mate al detenido. Al declarante se le erizaron los pelos de su cuerpo, pues todo esto lo tomó de sorpresa. Nunca se imaginó que llegaría a estar en una situación como ésa. Recuerda que sacó su arma y volvió el martillo, negándose a cumplir la orden de matar al detenido. Entonces Giachino lo empezó a tratar de cobarde, diciéndole “‘basura’, usted no se merece ser un infante de marina, mándese a mudar de aquí”. También le dijo “‘bípedo, yo me voy a encargar de usted’, entre muchos insultos”. Este párrafo pertenece a la declaración testimonial de Molinari ante un juzgado federal de Santiago del Estero.

El nombre de Giachino se repite en varios expedientes sobre delitos de lesa humanidad. Además quedó comprobado que estaba a cargo del pelotón de vigilancia y seguridad de las instalaciones de Buzos Tácticos. En otras palabras, el luego héroe de Malvinas sabía quién ingresaba y quién no a la Base Naval de Mar del Plata que en ese entonces funcionaba como centro clandestino de detención y tortura.

El legajo del oficial naval ascendido posmortem habla por él. En el cumplimiento de sus tareas en la Escuela de Oficiales de la Armada, dejó asentados dos deseos: “Ocupar un puesto que me permita intervenir activamente en la lucha contra la subversión” y “efectuar el Curso de Guerra Subversiva en la Escuela de las Américas de Panamá”.

Giachino en la Mar del Plata neonazi

Luego de conocerse las vinculaciones y delitos cometidos por Giachino durante la última dictadura militar el Concejo Deliberante de la ciudad de Mar del Plata decidió quitar su retrato del recinto de sesiones. En el acto oficial, un grupo de hombres encabezados por Carlos Pampillón, el polémico ultraderechista, armó disturbios para que no se manchara la honrada figura del héroe de la patria.

A partir de ese entonces, Pampillón dejó de hacer referencia a su agrupación como FONAPA (Foro Nacional Patriótico) y empezó a llamarla “La Giachino”. Es conocido a nivel nacional cuáles son los delitos cometidos por éstos hombres que levantan la bandera de la patria en actos de índole fascista. Patrullan las calles de Mar del Plata cargando tubos de pvc rellenos de cemento que utilizan para dar golpizas a homosexuales, militantes sociales, trabajadores sexuales, extranjeros y miembros de comunidades religiosas.

En nombre de la patria y de la figura del héroe Pedro Giachino piden a gritos que la memoria sea completa, que la justicia sea para todos, que se exterminen a los montoneros y a los zurdos y otros mensajes con alto contenido fascista. “La sangre de Giachino no se olvida ni se negocia”, dicen la bandera. En Bardo tampoco olvidamos.

(Nota para Bardo: http://www.bardomag.com/#!El-héroe-que-no-fue/c1kod/57000f060cf2b279cdbc26d5)

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