“Los periodistas no hemos hecho aún el esfuerzo necesario por cambiarle la vida a la gente a través del móvil”

Entrevista a Eduardo Arriagada, Decano de la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad Católica de Chile


Después de haber pasado los años más duros de la crisis ¿en qué situación se encuentra actualmente la profesión periodística?

La diferencia mas importante es que tenemos algunos casos modélicos de diarios y revistas relevantes que ya están dando luces de rentabilidad. Hasta hace poco no era fácil decir eso. Y ahora hay una serie de medios que tienen signos de que han podido superar la etapa más dura de la transición digital. Y lo que es mejor, que ya tienen números donde dependen más de lo digital que de lo impreso, y eso es un paso importante porque le da libertad a la empresa periodística a tomar nuevas decisiones en cuanto a la digitalización.

Arriagada, en la redacción de Diario de Cádiz

¿Puede ser la propagación de las noticias falsas y la perversión de las redes sociales una de las grandes posibilidades para la reinvención de la profesión? El periodista capaz de seleccionar y hacer el papel de filtro ante la cantidad ingente de información que recibimos…

Una fecha clave fueron estos meses recientes con el caso de Cambridge Analytica y Facebook, como consolidación de un proceso que comenzó con la era de Trump, con el Brexit, con Colombia… Distintos casos en que posturas populistas muy movidas por algunas de las características del periodismo digital se impusieron a lo que se podía llamar el sentido común de los medios de comunicación. Esto ha provocado como una crisis de ética, una llamada de atención. 2018 será importante porque es el año en que perdimos la inocencia. Estábamos embelesados con las maravillas de plataformas como Google, Facebook… pero realmente nos habían comprado con bastante falta de sentido crítico, y de repente nos damos cuenta de que muchas de las características de estas empresas entran en conflicto con nuestra razón de ser social. Y esa toma de conciencia de esa falta del periodismo digital le da un nuevo sentido al trabajo periodístico.

Un ejemplo es lo que ha pasado con el resurgir de las ventas de suscripciones del Times a través del enfrentamiento que mantiene con la administración Trump. Y eso muestra que hay una oportunidad de volver a lo de siempre. Ser los garantes de lo que hay que saber.

En los últimos años se venía hablando de la edad de oro del periodismo, y era una gran paradoja ante los graves momentos económicos que vivían los medios, pero por otro lado te das cuenta de que nunca se había hablando tanto socialmente del contenido de los diarios. La gente constantemente hablaba en el foro público, en las redes, de estos temas que los medios le servían. Pero a su vez el modelo de negocio estaba haciendo aguas.

En el sector de los medios, el diario fue la primera víctima de la digitalización. Porque el periódico, a diferencia de una web, o una radio, tiene mucho músculo periodístico, de personas. Pero se demuestra que este gran grupo de periodistas de los medios son especialmente necesarios en este momento y pueden lograr un nuevo contrato social con sus lectores. De decirles, nosotros juntos podemos enfrentar este momento de posverdad y fake news.

Con el profesor Arriagada, en la localidad gaditana de El Puerto de Santa María

¿Cuál debe ser el siguiente reto de la profesión una vez pasado, de manera general, la transformación digital y la convergencia entre medios impresos y digitales?

Hasta ahora estamos en lo digital como a la defensiva, especialmente los medios tradicionales. Y se están dando cuenta de que lo digital, como herramienta, puede hacer mucho daño. La parte negativa son las mentiras, fake news, que se nos meten a una velocidad a la cual nosotros no éramos capaces de responder. Frente a una mentira distribuida por WhatsApp es muy difícil la respuesta de los periodistas. Hasta que empecemos a ver las mismas herramientas digitales como una manera para la respuesta. Ya perdimos la inocencia. Nos dimos cuenta de la situación es mucho mas compleja de lo que pensábamos. Y el tema es cómo estas mismas herramientas nos pueden servir para enfrentarnos a esto. La mentira siempre existió, y hoy quienes utilizan las mentiras, como algún sector político, se está saltando a los medios utilizando las redes sociales. Nosotros podemos usar esas mismas herramientas digitales para conectar de nuevo con la gente y junto con la gente enfrentar los bulos y las mentiras. Aparece un nuevo sentido periodístico que es muy atractivo.

¿Y cómo ves esa relación de los medios con estas plataformas de las que hablamos, tipo Google, Facebook? ¿Cuánto de positivo y de negativo hay en ello para los medios y los periodistas?

Los periodistas tenemos que ser críticos en general, con todo, y por supuesto con las plataformas que tienen tanto poder. Desde una posición crítica hay que tener cuidado con la relación económica entre estas plataformas y los medios, igual que se debe de tener entre los medios y el Estado. Un medio tiene que estar muy alerta con ellos, pero no tiene sentido no asumir el espacio digital y social que ocupan, porque nosotros no somos capaces de crear otro Facebook, otro Twitter, otro Google. Estamos obligados a usar esos espacios, eso sí, con un sentido crítico muy alto y con mucha capacidad de decir que no a ciertas herramientas. Son grandes plataformas pero también son grandes medios de comunicación, porque hoy mismo cada uno de nosotros es un propio medio. La ventaja que tenemos nosotros frente a las plataformas es un saber hacer. Una capacidad de trabajo en equipo, un músculo informativo que esta asociado a una marca y a una forma de presentar la información, que es lo que tiene que distinguirnos. Por eso sigo teniendo mucha fe en este proceso. Creo que en el mundo digital, aunque todavía no hayan salido soluciones potentes, vamos a encontrar ediciones de papel, entre comillas, en la web. No a través de lo que todavía tenemos con escasa interactividad, como puede ser a través de versiones en pdf. El camino de proyectos en su día como Flipboard o las AMP de Google, o las News de Apple, son camino de entregarte en el móvil una experiencia muy similar a la experiencia en papel. Por ahí también hay un camino aún por recorrer. Se trata de volver a encontrar un sentido a la manera de compartir nuestro trabajo, al empaquetamiento que le damos a nuestro producto, a través de una cabecera, que más que una cabecera es una marca que te da prestigio y valor. En internet, con un periodismo más de despiece, perdimos fuerza a la hora de hacer llegar esa marca. Está por aparecer aún y en ello le tengo mucha fe al proyecto del Post por la relación que tienen con Amazon como empresa experta en la digitalización de lo impreso.

¿Qué es lo que más destacarías del Post, como medio de comunicación tradicional, en su apuesta digital?

Pues algo que me contaba Emilio García-Ruiz, su managing editor. Me decía que el Post siempre fue un diario que andaba buscando la salida a la crisis, antes de la llegada de Bezos, como quien busca la salida al túnel con una linterna. Y la diferencia con Bezos es que les enfocó, y pasaron de tener una linterna a un láser. Y la respuesta de Bezos fue responder si cualquier cambio que se acometiera servía o no para el móvil. Estamos hablando de 2015, no de 2018. Les dijo, ustedes, cualquier cosa que hagan, tiene que hacerla pensando primero en el móvil. No en el papel. Y esa mirada del móvil es la diferencia con lo que es todavía el internet noventero de muchas redacciones, que siguen mirando a través del ordenador creyendo que ahí es donde la gente consume nuestros contenidos. Y no nos damos cuenta que para más del 70 por ciento de la gente la única manera de conectarse con nosotros es a través del móvil. Si no entendemos bien eso, le hacemos un flaco favor a la gente. En el Post el principal dispositivo donde se ven sus contenidos es el móvil, y para eso se hace el trabajo. Después se puede hacer también una edición de papel. Pero es como si fuera un subproducto del producto que se piensa para el móvil. El móvil es el nuevo papel de nuestras noticias. Para las noticias de calidad, ya sea a través de un video, un texto con infografía, un interactivo, un podcast.. la relación la establecemos con este dispositivo. Y los periodistas no hemos hecho aún el esfuerzo necesario como otras empresas, como Google, Cabify.. por cambiarle la vida a la gente a través del móvil. El gran desafío de una empresa periodística es pensar en apps. Parece imposible, hasta que lo haces bien. La gran ventaja de una app es la calidad de experiencia y sobre todo, la más importante, es que cuando la tienes conectas con la gente de una forma increíble, como si fuera una aspiradora de datos de tus usuarios. Una app bien construida que le resuelva la vida a la gente produce una simbiosis que nunca hemos tenido en los medios. El problema hasta ahora es que no han funcionado. Los medios han perdido mucho dinero fabricando apps ineficaces y sigue siendo un desafío a día de hoy. En este camino de las apps sí creo que es importante la utilización de las herramientas tecnológicas. Debemos de centrarnos en el uso de la tecnología para la experiencia final del usuario, el contenido que le damos. Y en eso el desarrollo de apps asociado a una marca me parece que es uno de los próximos grandes objetivos.

Eduardo Arriagada conversa con el periodista Jesús Guerrero, del departamento de Cierre de Diario de Cádiz

¿Debe de suponer esto una vuelta hacia el origen de la distribución, en la que los medios apuesten más por sus propias páginas web y aplicaciones móviles?

Los tiempos de la gente están de aplicación en aplicación. Las versiones digitales tipo aplicaciones que los diarios han hecho hasta ahora son tan simples, tan básicas, tan poco atractivas para la gente que nadie las abre. Son maquinas expendedoras, sistemas de venta de ejemplares. Las aplicaciones de medios tendrían que ser experiencias nativas. Ahí estamos al debe. Nosotros tenemos que tocar al lector, y para ello tenemos que estar al final del proceso. Tenemos que construir un espacio, sea una app u otra cosa, un sistema informativo en el que consumas el diario y tengas una experiencia de lectura, o de audio, tan buena como la del papel. En ese proceso tenemos que estar atentos a lo que hagan esos medios que están saliendo de la crisis.

¿Por qué la gente está dispuesta a pagar por contenidos de calidad en el ámbito del entretenimiento, como con el cine, las series o la música, y no con la información?

En parte porque lo regalamos. El modelo del gran periódico o diario de una ciudad, ese proyecto que tiene mucho periodista, ese necesita cobro. Y los que no entiendan eso alargan más el sufrimiento de sus empleados y van a desaparecer. La audiencia la puedes construir a golpe de efectos, escándalos, y se construye de manera barata, con algoritmos y demás. Pero si quieres construir una audiencia a través de la investigación periodística, ese camino requiere cobrar, y el cobro requiere un producto de calidad, una diferenciación, un producto distinto. Ese camino es el que vemos más claro, y es hasta suicida no considerar hoy en día el cobro. Que puede ser por el lado de la suscripción, o de la construcción de comunidades de valores a través de la membresía… Hay que demostrar que somos empresas necesarias para las democracias, pero para que esto sea vendible tenemos que hacer un producto de una calidad más alta, más útil y mas necesario para la audiencia. Y esa calidad asociada a la marca y al modelo de democracia puede encontrar esos ingresos.

¿Cuál debe de ser la clave para cualquier modelo de negocio de cualquier tipo de medio?

Hacer periodismo, es la receta de siempre. Qué le interesa y le importa a la gente. Ahora ese esfuerzo hay que realizarlo en función a estos nuevos aparatos. ¿Cuál es la gran ventaja de una edición en móvil frente al papel? Pues que si logro hacer un empaquetamiento tan atractivo en el móvil como el del papel me ahorro todo lo impreso y toda la tinta y todo el trabajo de distribución. La diferencia del procesador, de la máquina, de lo táctil entre el primer Iphone y la última versión son enormes, infinitas. Si analizas lo que los periodistas hemos entregado en estos espacios en todo este tiempo es lo mismo, hacemos lo mismo, como si el dispositivo no hubiera cambiado. El problema es que en el móvil la gente no está navegando. Entonces, ¿cómo puedo dar un empaquetamiento tan bueno como el de los buenos periódicos y la buenas revistas en el espacio del móvil? Pasa por analizar mejor este dispositivo. Tenemos que ser expertos en cómo funciona la gente, el lector, en los móviles. Y qué es lo que podemos aprovechar de estos aparatos para beneficio de nuestros lectores. Cuando alguien de en la tecla con esto, todo será mucho mas rápido.

¿Dónde pone el foco su Universidad para estar siempre tan bien posicionada en el ámbito de la Comunicación?

Nuestra seña de identidad es la práctica. Tenemos talleres de 15 personas, y esa interacción es la gran característica. Enfocamos toda la universidad en torno a lo que llamamos laboratorios prácticos que se hacen con empresas y alianzas con terceros. El sector privado nos trae la calle, la audiencia. Aprender el hacer. Y el alumno sabe que lo que hace al menos tiene repercusión. Es algo real. Esa relación con el lector es la que nos da las empresas externas. Y los alumnos, en lugar de mostrar su trabajo a los profesores, lo muestran en este espacio para la gente. En definitiva, vendemos productos que lucen el trabajo de nuestros estudiantes.


Periodista, profesor, consultor y columnista, Eduardo Arriagada es obligada referencia en la relación tecnología y periodismo. Además, la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile que lidera se ha consolidado en el top 50 de las mejores universidades, y primera de habla hispana, de estudios de Comunicación del mundo, según el estudio QS World University Rankings de 2018.
Aprovechamos sus raíces familiares gaditanas y sus días de descanso en El Puerto de Santa María para tratar la relación entre el periodismo, los medios y los móviles. La entrevista tiene lugar la noche del pasado miércoles 25 de julio, en la visita que el profesor realizó al periódico local Diario de Cádiz para conocer de primera mano el funcionamiento del cierre del medio.
Una selección de la entrevista se publicó el lunes 27 de agosto en la contra portada de los diarios del Grupo Joly en Andalucía.