El invierno de Jorge González
Entre los años 2011 y 2015, Jorge González compuso en la ciudad de Berlín tres discos -Libro, Naked Tunes, Trenes-. El primero de la mano del frío alemán y una separación a cuestas; el segundo canta en inglés como Leonino y el tercero, hecho antes de su accidente vascular. En este perfil se cuenta su período creativo.
Para entender las tres últimas publicaciones musicales de Jorge González, es necesario imaginarlo en el Nueva York de los 90. Ahí, el ex prisionero estudió sonido en un instituto, sin hablar una gota de inglés y aprendiendo sobre la marcha el idioma.
Tras la experiencia en la Gran Manzana vendría el viaje a Ciudad de México para arrendar una casa en donde se supone viviría junto al resto de la banda aprovechando los llamados para hacer shows. Pero el plan falló y González se instaló solo en el Distrito Federal. En esos años acogería al músico Gonzalo Yáñez. Terminada la aventura de Los Prisioneros en tierras mexicanas, el sanmiguelino se traslada a España, al poco tiempo termina con su esposa.
Gracias a las palabras de su círculo de amigos radicados en Berlín, decide mudarse al barrio de Friedrichshain. Bajo el techo de su departamento escribe canciones de separación retratadas en el disco Libro, en donde se aprecia a un González introspectivo. Creando canciones Como nunca te haría daño, Es muy tarde, Yo no estoy en condiciones. Incluso, realiza una versión del tema Arauco tiene una pena, de Violeta Parra.
De la mano de la grabación de Libro, González comienza a componer un álbum en inglés tomando el nombre de Leonino -combinación de los nombres de sus hijos Leonardo y Antonino- según declaraciones estas fueron dictadas de manera natural por las mañanas. La presentación de Naked Tunes ocurrió en el Museo del Barrio en la ciudad de Nueva York, contando con la ayuda de un pianista.
El disco Trenes viene a ser una contraparte de Libro, en sus canciones se aprecia a un hombre reconciliado, celebra la vida, recupera la capacidad de querer. Por ejemplo le canta al sexo con sensuales palabras: “Nunca basta con dar, dos horas o tres de jugar. Si quieres mostrar la pura verdad. Una noche de amor largo y profundo”. En Hay que creer disfruta de la presencia de la musa “Tu cabello alzado al viento fresco, livianita como un pajarito, me pides nacer”. La línea de bajo en Julián -canción dedicada al hijo de Gonzalo Yáñez- refleja la alegría de González.
El 8 de febrero de 2015 el músico enfundado en una chaqueta de cuero estaba en el escenario del festival de Nacimiento con la mirada perdida y las manos en los bolsillos. Mientras tanto Gonzalo Yáñez entretenía al público con los acordes de “La guitarra”, González se sentaba en una escalera tatareando el tema con el micrófono en las manos. Primer síntoma de algo raro. En pleno escenario sufría un infarto cerebral. En la actualidad, volvió a San Miguel bajo los cuidados de su padre. Cortando su estadía en el estimulante lugar que lo impulsó a componer tres discos en 4 años.