OPERACIÓN OAXACA

FRANCISCO TOLEDO Y LA HIPOCRESÍA

Prácticamente todos los diccionarios consultados coinciden en definir la hipocresía de la siguiente manera: “Fingimiento de sentimientos, ideas y cualidades, generalmente positivos, pero contrarios a lo que realmente se experimenta o se es”. Y esta descripción parece presentar la acciones del pintor oriundo de Juchitán de Zaragoza, Francisco Benjamín López Toledo, conocido internacionalmente como Francisco Toledo, pues por una parte se asume públicamente como defensor de la ecología, las buenas prácticas en los modelos de construcción y desarrollo urbano de la ciudad, pero por otra es un deforestador, acusado de invasor de terrenos particulares y participe directo del despojo de bienes de un grupo de 62 ex trabajadores de la fábrica de hilados y tejidos La Soledad de Vista Hermosa en San Agustín Etla, inmueble dónde ha asentado a su absoluto arbitrio el manejo de ese espacio artístico, solapado por las autoridades estatales y municipales. desde los tiempos de José Nelson Murat Casab en la gubernatura. El tema de esta columna tiene tres ejes y una conclusión en los cuales el actor principal es Francisco Toledo, quien refleja en su actuar particular una visión opuesta a su actuar público. Estos son los hechos y su análisis.

PRIMER EJE: DESPOJO A TRABAJADORES

El 13 de diciembre de 1976 la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje otorgó el título de propiedad del inmueble y factura de la maquinaria incluida en el interior de la Fábrica La Soledad de Vista Hermosa a 76 trabajadores de esa empresa agrupados en el sindicato de trabajadores textiles Eucario León L., quienes desde 17 años antes detentaban el contrato colectivo de trabajo, pero desde 1965 la Sociedad Vista Hermosa Textil S.A. de C.V. había dejado de cubrir las prestaciones de ley y luego de un juicio, el laudo laboral resultó en pago con el edificio del taller, herramientas y maquinaria a esos trabajadores. El 14 de marzo de 1977, el notario público No. 14, Hugo Manuel Félix García, plasmó en el acta notarial correspondiente y debidamente requisitada, la propiedad de los 76 trabajadores de la fabrica La Soledad Vista Hermosa, ubicada en San Agustín Etla a partir del laudo laboral, con lo cual, los 76 trabajadores pasaron a ser dueños del edificio y todos los insumos. Sin embargo, la dirigencia del sindicato mantuvo oculta esa acta sin dar a conocer a los beneficiarios que ya eran propietarios. El 2 de julio de 1982, el secretario general del sindicato –adherido a la CROC- Saúl Robles Luna, y trece empleados más de los 76 beneficiarios, levantaron un acta sindical (sin el quórum mínimo que debió ser de 38 más uno) donde esos 14 trabajadores se adjudicaron la propiedad del inmueble y los insumos, violentando el laudo de la Junta y el acta del notario Hugo Félix, y nombraron a Félix Tinoco Morales para representar a los catorce. A los seis días de haber levantado el acta sindical ilegítima, es decir el 8 de julio de 1982, el representante nombrado, Tinoco Morales, acudió con el notario No. 28, Juan Manuel Cruz Acevedo, quien le emitió una nueva acta protocolizada con la propiedad a los catorce trabajadores, con lo cual se consumó el despojo a sus otros 62 compañeros.

TOLEDO EN EL PRIMER DESPOJO

La fábrica paró actividades totalmente en 1989, y diez años después, en 1999, apareció en San Agustín Etla, Francisco Toledo, quien realizó una promesa de compraventa con los trabajadores del sindicato. En el año 2000, la revista Proceso publicó un suplemento de cultura denominado “El Pintor Rebelde, Francisco Toledo, sus críticas, sus sueños” y ahí se plasmó una entrevista realizada por Pedro Matías Arrazola al pintor en la cual dice textual: “Para el rescate de dos edificios…el Gobierno del Estado pagó 4 millones de pesos para la compra del inmueble (a los trabajadores) y los pintores aportaron 6 millones de pesos para la remodelación” Es decir, en esa entrevista del año 2000, Toledo reconoce a 76 trabajadores como los propietarios del inmueble y también se establece que el gobierno de Murat “le entró” con 4 millones a la compra de lo que hoy es el Centro de la Artes San Agustín, CASA. Sin embargo, a pesar del reconocimiento público del pintor en el número de propietarios del inmueble, el 12 de mayo del 2001, la notaria pública No. 73, María del Carmen Chagoya Méndez, emitió el primer testimonio del contrato formal de compra venta entre los catorce trabajadores que despojaron a sus compañeros como vendedores, y el Gobierno del Estado de Oaxaca representado por el procurador General de Justicia de ese tiempo, Sergio Hampshire Santibáñez Franco junto con la Asociación Civil “Amigos de los Archivos y las Bibliotecas” como compradores, representados por Luis Castañeda Guzmán y Francisco Toledo. Este acto consumó el despojo de 62 trabajadores textileros de San Agustín Etla, quienes habían laborado más de 15 años en la fábrica y resultaron propietarios legales de los bienes de la empresa por incumplirles, todo, a pesar de que Toledo tenía conocimiento de estos hechos. Este es un asunto muy delicado porque involucra en varios delitos al propio gobierno estatal, delitos que a la fecha continúan vigentes, porque si como dicta la legalidad, se invalida la compra venta de 2001, Toledo podría ser demandado por el gobierno para resarcir el daño patrimonial de al menos 4 millones de pesos de ese tiempo, más actualizaciones.

SEGUNDO EJE: EL DESPOJO ECOLÓGICO

A fechas recientes, Francisco Toledo ha enarbolado una lucha encarnizada contra el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca, aunque demostrado y declarado de desconocer el proyecto, el pintor argumenta la protección ecológica de la zona. Se ha demostrado hasta el cansancio que no se tala ningún árbol en el polígono protegido de bosque del Cerro del Fortín, pero eso no parece importarle al pintor. Su contra cara se da el 1 de octubre de 2013, cuando habitantes de San Agustín Etla, entre ellos, Víctor Hernández, Lorenzo Ramírez López, Margarita Sumano, Vinicio Gil Domínguez Lescas, entre otros, presentaron una denuncia en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Oaxaca, Profepa, contra Francisco Toledo por estar deforestando el paraje Los Pocitos, propiedad del municipio de San Agustín Etla, santuario de aves de rapiña como zopilotes, con el afán de construir habitaciones para residentes del CASA. La Profepa mandó inspectores oculares hasta cinco y medio meses después, el 13 de marzo de 2014, y constató que efectivamente “Los Amigos de las Bibliotecas y los Archivos”, estaban deforestando un área de 3 mil metros cuadrados. Pero inexplicablemente el delegado, Nereo García García, dijo en su escrito con número de expediente 191/2013 del 2 de junio de 2014: “…si bien es cierto que en dicho lugar se observó el derribamiento de ejemplares de especie conocida como eucalipto, en una superficie de 3 mil metros cuadrados, tan bien lo es que dicho derribo se encuentra en zona urbana, máxime que se trata de una especie no comercial; razón por la cual no es asunto que le competa conocer y resolver a esta Procuraduría” ¡Absolutamente increíble, para Ripley! Comentó a esta columna uno de los denunciantes: “Curioso. En un lado Toledo se declara defensor de la ecología y en el otro tala árboles. Y no es dueño de ninguno de los dos terrenos”.

TERCER EJE: EL DESPOJO DE TERRENOS ALEDAÑOS

En el año 2011, Toledo consiguió apoyos del gobierno de Nuevo León para traer becarios o residentes al CASA, por lo cual realizó la invasión de un terreno anexo al inmueble o casco de la hacienda adquirida en forma fraudulenta, y ha comenzado a construir al parecer habitaciones para esos residentes. El problema es que ese terreno tiene propietarios, Laura Hernández Torres y Tiburcio Gerardo Aguilar Aguilar, quienes otorgaron copia a esta columna de su escritura de propiedad privada emitida por el notario público No. 75, Miguel Ángel Morales Amaya. A pesar de acreditar su propiedad en una denuncia de despojo contra Toledo, la Procuraduría de Oaxaca nunca le dio seguimiento a esa acción jurídica; sin embargo, con la simple declaración de dos testigos de Toledo, trabajadores del CASA, Elizabeth Hernández y Claudina López Morelos, la autoridad estatal giró órdenes de aprehensión contra la propietaria Laura Hernández y Pedro Ramírez López por defender el terreno. Cabe señalar que en la denuncia contra los vecinos, Toledo o su asociación “Amigos de las Bibliotecas y los Archivos”, nunca acreditaron la propiedad del terreno invadido.

DESESPERACIÓN AL CLÍMAX

Los afectados entrevistados por este columnista declararon haber realizado mil y un intentos por defender su patrimonio, pero se han topado con pared ante el influyentismo de Toledo, a quien ningún funcionario ha querido llamar a cuentas. Hablaron en su tiempo con Idelfonso Zorrilla Cuevas, secretario de Cultura de Murat, así como del titular de Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos , Emanuel Toledo Medina. Este último les dijo: “Por supuesto les cometieron un fraude a todas luces, pero yo no puedo ayudarlos”; en esa época, nada. En los tiempos de Ulises Ernesto Ruiz Ortiz como gobernador platicaron con el secretario de las Culturas, Andrés Webster Henestroza y el jefe jurídico del gobierno, Arturo Vásquez Urdiales; nada. Durante el actual gobierno, pidieron el apoyo de la Consejería Jurídica donde los atendieron Ricardo Hernández y Raquel Saavedra, así como hablaron con el subsecretario de la General de Gobierno, Marcos Martínez Guzmán, éste último dicen que les ofreció tramitarles un contrato laboral para obtener empleo en el CASA. De su problema, nada de nada. Finalmente, si se invalida, como debe ser, el contrato de compa venta del CASA, las afectaciones serán terribles, pues ahí ha metido dinero el gobierno estatal, diversas fundaciones, entre ellas, la de Alfredo Haro Helú, todo montado sobre bases de ilegalidad. jaimelabc22@gmail.com​

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