RICARDO ANAYA, EL DISCURSO Y LA CORRUPTA REALIDAD OAXAQUEÑA

Mientras el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés, se desgarra las vestiduras por el combate a la corrupción e incluso pugna a nivel país que se metan a la cárcel quienes desvían los recursos públicos, hasta hoy no ha movido un solo dedo, ya no digamos para sancionar, sino tan sólo para investigar a los dirigentes de su partido en Oaxaca, principalmente a Juan Mendoza Reyes, ni a su coordinadora de la fracción parlamentaria panista local, Natividad Antonia Díaz Jiménez, en el festín que se están dando ambos con los dineros de la Cámara de Diputados a través del famoso rubro de “Gestión Social” dónde se ha denunciado hasta la saciedad cómo reciben millones de pesos cada mes con tan sólo firmar un recibo a la Tesorería, y luego gastarse esos millones sin comprobar un peso.

Cómo creerle a un dirigente nacional que en verdad tiene una lucha por un México con rendición de cuentas públicas claras, con interés de mejorar la administración pública y con seriedad por la transparencia, cuando en nuestro estado sus representantes de la militancia blanquiazul no sólo son fuertemente cuestionados, sino ahora los reciclan para los próximos años legislativos, sin cuestionar su comportamiento.

EL PASADO LO CONDENA

El pasado inmediato de Juan Mendoza está basado en complicaciones de toda índole, pues durante la conformación de la bancada panista de la pasada legislatura, la 61, él había quedado fuera de las diputaciones y fue necesaria una defensa legal de su curul, en ese entonces por el dirigente estatal, Carlos Alberto Moreno Alcántara, quien al final logró incluir en la bancada a Mendoza Reyes y no sólo logró la diputación, sino Moreno Alcántara nombró a Juan Mendoza coordinador de la fracción parlamentaria del PAN, atribución plenipotenciaria del dirigente en turno en ese partido.

Con eso lo metió de lleno a las grandes ligas de la disposición de los recursos públicos del Congreso del Estado, y le permitió ocupar la presidencia de la Junta de Coordinación Política, Jucopo, durante el segundo año de la 61 Legislatura oaxaqueña, órgano supremo de gobierno en la Cámara de Diputados.

Sus compañeros diputados de la bancada, todos, se quejaron recurrentemente durante los tres años de la coordinación en esa legislatura, de no recibir los recursos económicos que les correspondían en materia de gastos de medios de comunicación, gestión social y otros. De igual manera, algunos años después el ahora secretario de Vialidad y Transporte del gobierno del estado, Carlos Moreno, se lamentó en forma interna de haber apuntalado a su pupilo y lo acuso de ser un convenenciero y traidor.

EL PAN, CIEGO

Sin importar el pasado oscuro de Juan Mendoza, el PAN nacional lo apuntaló para ocupar el cargo de dirigente estatal al concluir su mandato como diputado, y de esa manera, nombró como coordinadora parlamentaria en la 62 Legislatura a Natividad Antonia Díaz Jiménez, Naty Díaz, la cual en forma inmediata fue impugnada por la mayoría de sus compañeros legisladores, quienes proponían a Sergio Andrés Bello Guerra, hoy candidato a presidente municipal por Oaxaca capital, o a Gerardo García Henestrosa; sin embargo, se impusieron las intereses descubiertos después, y Naty fue inamovible.

Uno de las primera acciones de la dupla Juan Mendoza-Naty Díaz fue pugnar a como diera lugar que la fracción del PAN, es decir ellos, nombraran al Tesorero del Congreso; esa acción provocó conflictos muy intensos contra las otras fracciones parlamentarias, y de facto Alejandro Avilés Álvarez, coordinador del PRI, nombró sin consulta a sus compañeros coordinadores, al Oficial Mayor, al Contralor y al Tesorero.

Esos nombramientos fueron inadmisibles -¡Cómo no iban a serlo!- para Naty Díaz, y en medio de llantos (literales), berrinches y amenazas, por fin lograron un acuerdo y los panistas nombraron a Mauro Alberto Sánchez Hernández como Tesorero desde la mitad del primer año legislativo, funcionario que en teoría, respondería a los intereses fundamentales del PAN. La historia, finalmente, ha sido otra hasta hoy, pero ni Juan Mendoza ni Naty Díaz han tenido una mala racha en materia económica a su paso por el Congreso.

LA PEOR CRISIS EN LA HISTORIA DEL CONGRESO DE OAXACA

En lo general, la gente tiene una mala impresión de los diputados, por otra parte ganada a pulso; sin embargo, la 62 Legislatura no sólo ha sido criticada por externos, sino hasta por los propios integrantes de la misma. Por ejemplo, en algún momento declaró el diputado del PRD, Jaime Bolaños Cacho Guzmán, a este columnista estar profundamente avergonzado de pertenecer a la actual Cámara de Diputados, tanto por su inútil resultado legislativo al haberles invalidado la Suprema Corte de Justicia de la Nación varias leyes secundarias, como por la falta de transparencia en el manejo de los recursos financieros.

El propio Tesorero Mauro Alberto, declaró públicamente como el 75% de todo el presupuesto del Congreso se destina a “Gestión Social”, lo cual representa casi 400 millones de pesos por año; ese dinero, como ya se ha revelado en esta columna, se le entrega a los diputados en diferentes cantidades, pero la tajada del león se la llevan los coordinadores parlamentarios, quienes, insisto, sólo deben firmar un recibo simple, el cual se convierte en la única comprobación del Tesorero, y no se gasta de manera programática, menos con comprobaciones fiscales.

De esta manera, se habla de que Naty Díaz recibe alrededor de entre 5 y 7 millones de pesos al mes como “Gestión Social”, y no rinde cuentas a nadie. Bueno, a casi nadie, porque quien la ha sostenido estos dos años y medio en su cargo de coordinadora parlamentaria, y este año, presidenta de la Jucopo es… ¡Claro, Juan Mendoza!

LOS RELOADED

Toda vez demostrada la alta rentabilidad de mantener una dupla Dirigente Estatal del PAN-coordinador parlamentario, o quizá porque se le toma cariño a este tipo de cargos públicos, Juan Mendoza se anotó, siendo el presidente de ese instituto político en Oaxaca, como número uno de las diputaciones plurinominales locales, es decir, apuntaló su regreso a la Cámara de Diputados.

Y sin duda para no correr riesgos, están planeando que Naty Díaz sea la próxima dirigente estatal del PAN, no sólo por sus enormes dotes mostradas en el Congreso actual –considerado el más inútil de la historia reciente de Oaxaca- sino fundamentalmente para poder nombrar a Mendoza Reyes, otra vez, como coordinador de la futura fracción parlamentaria panista.

De esta manera, el actual candidato cerraría el ciclo de 6 años en control de la legislación panista local: tres como coordinador parlamentario y tres como dirigente del PAN estatal. Además, los próximos dos años nuevamente como diputado y coordinador, si Naty se convierte en dirigente estatal.

LOS CADÁVERES EN EL CAMINO

Por supuesto, estas acciones de la dupla Mendoza-Díaz han dejado diferentes cadáveres en el camino, algunos todavía con bastante respiración, como es el caso de Eufrosina Cruz Mendoza, quien fue colocada en el segundo lugar de la lista plurinominal, cuando diferentes acuerdos con las corrientes nacionales panistas habían determinado el primer lugar para Eufrosina.

También enfrenta Juan Mendoza severos desacuerdos e incluso anunció la presentación de una denuncia contra el Consejo General del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca-Organismo Público Local Electoral, IEEPCO-OPLE, según él por haberle movido ilegalmente las listas a diputados plurinominales del PAN, lo cual lo bajó del primer lugar al segundo, por la sencilla razón de no haber cumplido con la equidad de género y presentar más hombres que mujeres.

A pesar de haberse realizado 17 cambios para no eliminar a Juan Mendoza de los primeros dos lugares de esa lista, el panista tiene un evidente pavor de que sólo pase un plurinominal y se quede fuera. ¡Imagínese Usted, amigo lector, despegarse de esa ubre! ¡Ni lo mande Dios! Mientras, Ricardo Anaya sigue con sus discursos de combate a la corrupción.jaimelabc22@hotmail.com

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