Billions, la serie de Showtime, no vale el esfuerzo.

Paul Giamatti en la portada, puntuación de cinco estrellas y la sugerencia dada por el autónomo y extraordinario algoritmo de Netflix que habrá llevado esta segura pieza de arte a mis sugerencias en pantalla. Pensé ingenuamente que el final de mi domingo a las 11:30 pm cuando mis tres hijos duermen, estaba resuelto. Me equivoqué y estrepitosamente. Un drama centrado en la superficialidad del billonario (Damian Lewis) la adulación exasperante de quienes le rodean ( Daniel K. Isaac, David Costabile, etc.) necesitado por conquistar cuanto capricho el dinero le permite, en ese afán padecemos nosotros, la audiencia, esperando un solo matiz de genialidad en la forma en que estas bizarras formas de vida y sus vicios son mediocremente realizados por el director, productor y sabe Dios quien mas. Diálogos cargados de tecnicismos financieros propios del galante y putrefacto mundo de Wall Street que no aportan un céntimo a la profundidad de los mismos.

Insoportable la mayoría de veces, Giamatti que es en sí un gigante de la actuación, me permitió ver tres capítulos y listo.