Volar en sueños

No sé si será común. Pero desde hace muchos años, cuando sueño, en casi todos mis sueños puedo volar. Un día fui y le conté a mi Papá que yo volaba en mis sueños.

Él me contó que también, pero de una manera diferente. Su sueño era recurrente y en realidad era una pesadilla. Le ocurría más o menos así: entraba al ascensor, presionaba el botón y el ascensor comenzaba a subir a gran velocidad, acelerando, acelerando, acelerando.. Ya cuando se daba cuenta sonaba un estruendoso golpe y el ascensor salía disparado por los cielos con un agujero en el techo, producto del golpe.

Habiendo sido disparado, se daba cuenta que tenía que agarrarse de las barandas del ascensor. Se afirmaba con todo y de pronto se daba cuenta que podía dirigir un poco el curso del ascensor. En el camino de caída iba mejorando el dominio de la caja y cual lunar lander, houston, terminaba de aterrizar lo que quedaba del ascensor suavemente sobre el césped.

A mi la historia me gustaba que me la cuente, pero siempre me pregunté porqué no recordaba todos sus viajes (parecía siempre que comenzaba “desde cero todo”).

En mi caso la cosa siempre ha ido mejorando. He “aprendiendo a volar poco a poco”. Por ejemplo recién después de los 30 años he podido volar encima de edificios. Antes me daba mucho miedo volar a más de 2 o 3 metros porque temía caerme. De hecho si me ponía nervioso perdía los poderes y me sacaba la reconche.

Para comenzar a volar en el mundo de los sueños, el secreto es inflar los pulmones. Parece que eso hace que uno flote. Como si estuvieras en una piscina. Así, así.

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