Sobre la opinología y el caso Pizzi.

Chile es, nuevamente, campeón de América. Nuevamente vivimos un partido amargo, lleno de patadas, tarjetas, un árbitro que a ratos quería ser protagonista de su propio sueño, y una Argentina que salió a jugar muchísimo mejor que el año pasado. Un alargue que, a mi gusto, se hizo más eterno que el del año pasado. Los penales, perfectos, salvo Vidal.

El partido era eterno. Claro, estaba la obligación de revalidar el título, la presión era mayor, sin embargo los once guerreros pudieron contra Argentina y la derrotaron denuevo. Sin embargo, me permito realizar el siguiente análisis.

¿y los periodistas deportivos, donde quedaron?

Argentina no fue derrotada en la final de la Copa América 2016. Resultó segunda. Un excelente resultado en cualquier certamen deportivo de alta competencia, y más si es en sudámerica, como también lo es en algún torneo de baloncesto, voleyball, etc.

Los grandes derrotados — por goleada, diría yo — y relegados al último lugar de la tabla son nuestros “sesudos” opinólogos deportivos de la especialidad. Lapidaron al DT Pizzi tras los partidos iniciales, presagiando negros nubarrones para la selección, pero con olvido que el fútbol se disputa en la cancha, con once jugadores por lado, durante determinado tiempo y con arcos acotados.

Han pasado los días, pero no vemos reacción de su parte. Son muchos los que esperan un acto de contrinción. Si les resulta difícil hacerlo, les puedo ayudar ¿Cómo? Simplemente recordándoles la lectura de aquel enorme lienzo colocado años atrás, sobre la hinchada argentina en la disputa de una final, que ante una circunstancia similar a la que aludo, decía lacónicamente: Perdón, Bilardo (DT de la albiceleste a la sazón). Todo breve. Solo basta con cambiar una palabra…

Ya, señores periodistas deportivos, algunos de connotada pluma, ¡Háganlo! Con la cabeza en alto y el rostro sonriente. Los enaltecerá.

Un hincha de la selección a la espera.

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