En algún momento de la vida contaremos cómo sobrevivimos a la hiperinflación como si se tratara de una aventura | Avengers reunidos

2 movimientos de Avengers para sobrevivir a la hiperinflación

Margaret López
Nov 21, 2018 · 4 min read

Venezuela acaba de cumplir un año en hiperinflación y mi campaña es para que a todos los seguimos aquí, nos entreguen un “Óscar en Finanzas Personales”. Si trabajamos, comemos y nos divertimos (todavía) es una actuación extraordinaria. Esto supone también una verdad silenciosa: todos improvisamos formas para sobrevivir a la inflación (a la diaria, la semanal, la mensual) y a algunos nos va mejor que a otros, pero ninguno sabe, a ciencia cierta, el modo infalible.

Nadie tiene el truco perfecto, nadie tiene la receta escrita, ni la app milagrosa. Lo que sigue son los movimientos que he practicado y que mejor resultado me han dado. Les llamo los movimientos a lo Avengers, porque les juro que cuando consigo “una oferta” siento que conseguí una gema del infinito y que mi batalla diaria es por darle #MuerteAlComunismo, como dicen en Twitter.

[1] Olvídese del precio

Importa poco si hoy cuesta 10 o 100 bolívares soberanos. La única apuesta segura es que mañana costará más.

Escribo esto al volver de una ronda por los pequeños abastos de por mi casa y a esta hora es posible comprar dos latas grandes de Diablitos y un kilo de milanesa de pollo exactamente por el mismo monto. Para mí, es obvio que no tienen el mismo valor.

Esto es lo que mejor hace la hiperinflación, quitarnos la referencia que estaba inmersa en el precio. Antes podíamos distinguir entre una buena comida y un placer de niños por el precio, ahora no. El precio ya no nos dice nada sobre la calidad del producto o el contenido nutricional. Una botella de refresco de dos litros son cinco meses de la renta de un celular. Una galleta cuesta más que medio kilo de carne (si la consigue) y como una obra de magia, el pan casero ahora es más caro que esa bolsa de pan de sándwich de la multinacional.

Nuestra banda de referencias tiene que ser ahora personal, personalísima. Entonces, nos toca aprender a ser tan fríos como la Viuda Negra. Seamos la voz capaz de dormir al Hulk en nuestras cabezas que se queja porque “cómo va a costar un Yoka, un solo Yoka, eso”. Lo encontró, lo quiso, lo pagó.

No hay tiempo para hacerse el sorprendido por el nuevo precio, para calcular la diferencia desde la última vez que lo compró, para quejarse. Eso es perder energía y no, no estamos para eso.

Hay que armar una lista de prioridades claves de cada hogar. Café, azúcar y leche en polvo son la tríada milagrosa de mi madre y eso siempre termina en el top de la lista. Sucede lo propio con los medicamentos claves. Luego siguen imprescindibles para mantenerse sano y fuerte: las proteínas.

Si se tiene claro cuáles son los alimentos y los productos esenciales en cada hogar, entonces será más fácil saber qué comprar sin importar cuánto cuesta.

[2] Gaste el dinero tan rápido como le sea posible

Como Iron Man haciendo sus reparaciones en la armadura. Como Thor derritiendo a mujeres con su sonrisa. Como Hulk cayendo en el lamento, porque no puede controlar su ira. Como las águilas mientras tienen sexo en la caída (algún día contaré como tengo esa imagen mental). Así de impostergable, así de urgente, así de inmediato.

Dejar un bolívar soberano en la cuenta es un desperdicio.

La clave es recordar que nuestra peculiar “situación país” no solo nos enfrenta contra la derrota de que mañana veamos el doble de un precio o la impotencia de simplemente no tener para pagar por ese producto, sino que hay un nivel más profundo, uno peor, uno más retorcido: que mañana no lo encuentre por la escasez.

Nos jugamos la carrera contra los precios que suben, si somos optimistas cada semana, pero también nos la jugamos contra que mañana no aparezca ese café, esa proteína, ese medicamento. Si encontró uno de los productos que forman parte de su listado de prioridades y puede pagarlo (así sea con la tarjeta de crédito o con el extracrédito del préstamo en efectivo o con el remanente de tres cuentas diferentes), no lo piense, agárrelo, haga su fila y páguelo. Sin remordimientos.

Estas son las bases de lo que aprendí sobre finanzas personales en el año más reciente de hiperinflación, pero estoy abierta a saber qué les funciona a ustedes. A escuchar cuáles son sus propios movimientos de superhéroes en esta vorágine del primer capítulo de hiperinflación en la historia de Venezuela.

Margaret López

Written by

Discípula del periodismo de zapatos de goma y preguntas incómodas / Entiendo el mundo con cierta ironía / Voy pendiente de los #perolitosweb