Tarot y mucho más…

Claves para ser un buen lector e intérprete de Tarot

1- Se debe de estar en equilibrio interior.

2-Haber realizado ejercicios de respiración y energía antes de cualquier lectura.
Esto hay que transformarlo en un hábito diario, el estar conectado a la energía de la tierra, del cielo, del mar, y de tus propias creencias.

3-Saber cuáles son los propios patrones de interferencia.
Aquí hay que conocernos y descubrir cuando uno se ve representado en la problemática de una lectura de tarot, como también librarnos de los prejuicios en relación a esta herramienta

4-Saber de iconografía, simbología, estudiar la cultura en la que se basa tu mazo de cartas

5- Saber quién fue el ilustrador de tus cartas

6-Mostrar respeto por tus cartas, por el consultante y por la instancia de la lectura

7- Tener amor compasivo

8- Este es el punto más importante: ser INTUITIVO

Profesionalismo y Tarot

-Es importante empatizar con el consultante y guiarlo en el viaje que emprende en una lectura: encontrar las respuestas que siempre estuvieron en su interior.

Para profesionalizarnos en Tarot se necesita buscar, estudiar, sentir (intuición). Una vez hecha la conexión con el mazo, sintiéndote en confianza y seguro(a) con tus cartas, aflora el profesional.

A modo de sugerencia, un profesional de Tarot, debe cumplir con ciertas características: mostrarse equilibrado, empatizar, ayudar, tener buena apariencia, hablar correctamente.

Al estudiar Tarot, nos encontramos cara a cara con nuestros patrones de interferencia, con los conflictos internos, sueños, anhelos, deseos, desilusiones y dudas. Inspeccionando y meditando cada carta, veremos nuestras vidas reflejadas en los arquetipos. ¡Es allí donde está secreto!

Origen del Tarot

Las cartas del Tarot, con sus enigmáticos ARKANOS (arkanos mayores), son la representación más fascinante del juego con el destino.

Algunos autores sitúan su origen 35 siglos A. C.; otros en el siglo XVI. Entre una y otra fecha, todas las opiniones pueden ser válidas.

Su lugar de origen, entre otros, se ubica en China, Egipto, Grecia, Italia y hasta la Atlántida.

Veamos ahora qué vestigios se encuentran en Italia.

Las cartas del tarot llegan hacia finales de 1300 a la ciudad de Ferrara y de allí, rápidamente, se difunden por toda la Italia central y del norte.

La familia Estensi de Ferrara, emparentados con los Sforza y los Visconti de Milán, pero también con los Orléans y los Habsburgo, además de grandes aficionados al arte también lo eran también a los juegos, de modo que la corte y la ciudad estaban llenas de magos, astrólogos y adivinos, hasta el punto de inducir al mismo Papa a enviar un mensajero para averiguar qué es lo que está sucediendo allí. Debemos decir que inicialmente las cartas del Tarot de Ferrara y de Milán nacen como simples cartas de juego. De hecho es bastante conocido todavía hoy el juego del Tarot, cuyas reglas son parecidas a las de la brisca y el juego de naipes.

En cambio, por lo que respecta a la secuencia de los valores en el Tarot, con el tiempo se han codificado reglas que varían de nación a nación y de región a región: el Tarot lombardo o veneciano, las Minchiate de Florencia, el Pequeño Tarot de Bolonia, el Tarot de Mantegna y los Tarots de los Visconti. En los decenios posteriores, un gran número de autores se prodigó en la creación de nuevas cartas del Tarot.

Citemos a Paul Christian (seudónimo de Jean-Baptiste Pitots); a William Westcott, miembro de la Sociedad de los Rosacruces en Inglaterra y fundador de la Hermetic Order of the Golden Dawn; a Papus (seudónimo de Gerard Encausse), miembro de la orden cabalista de los Rosacruces y fundador de la Orden Masónica de los Martinistas; a Aleister Crowley; a Arthur Edward Waite; a Oswald Wirth y a otros muchos hasta nuestros días.

Todavía hoy, de hecho, encontramos bellísimas cartas del Tarot dibujadas por diversos artistas, quienes aún inspirándose en las antiguas barajas para los colores y las vestimentas de los personajes y los objetos, los modifican según su propia inspiración. Sobrepone a los símbolos tradicionales los gustos individuales y todo lo que la imaginación y la fantasía pueden aportar. Por esta razón, muchas verdades se han dispersado, y es por ello que debemos reconocer que en muchas de las representaciones contemporáneas se transparenta bien poco el rigor esotérico con el que fueron creadas. Por ejemplo en la numeración, según el viejo concepto pitagórico, se observan enseñanzas herméticas profundas en las que pocos inciden.

Muchos autores han introducido en sus cartas del tarot el discurso religioso, otros el meditativo, otros incluso el sexual. De todos modos, permanece el hecho de que los orígenes del Tarot son desconocidos y la mezcla de símbolos egipcios, hebreos, numerológicos y cabalísticos ha apoyado y difundido muchas leyendas sobre un origen presumiblemente mítico, oriental o quizás gitano.

Pero no debemos olvidar que cada leyenda es un símbolo que esconde verdades permanentes.

Aún así, queda el hecho de que incluso remontándonos en el tiempo no sepamos si fueron los símbolos los que provocaron el uso adivinatorio de las cartas del Tarot o si bien éstas, inicialmente creados por magos y astrólogos orientales, se convirtieron posteriormente en un juego durante el Renacimiento.

Hoy sabemos con certeza que fue a partir de 1700 cuando se empezó a hacer una interpretación esotérica del Tarot, remontando su origen a la antigüedad.

Precisamente en este período, algunos estudiosos afirmaron que los 22 arkanos mayores no eran más que hojas arrancadas de los Libros de Thot, dios egipcio identificado por los griegos como Ermete y por los romanos como Mercurio, llamado en algunos casos con el nombre de Trismegisto, tres veces grande, que siguió siendo venerado también en los siglos posteriores de derrota del paganismo y de las herejías.

Podemos advertir la relación entre las creencias de Thot y las cartas del Tarot, ya que los arcanos mayores son 22 y, según los egipcios, 22 son los caminos que conducen a la perfección.

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