Aprender a vivir en la ambigüedad

Jorge Peralta
Jan 27 · 4 min read

Manejarse en terrenos de ambigüedad es complejo, porque no es un tema agradable; se necesitan ciertas competencias especiales para no sentirse incomodo en medio de la incertidumbre y la ambigüedad.

El mundo actual, con cambios tan acelerados, provoca que las organizaciones requieran desarrollar nuevos productos o servicios, o bien nuevos modelos de negocio que en ocasiones se apartan de lo que hacen actualmente. En esos casos la experiencia de lo que les ha funcionado bien, no siempre es buena aliada para reflexionar en el futuro.

Seguir avanzando sin las certezas de estar haciendo lo correcto, sin saber si el tiempo estará bien aprovechado, sin saber si habrá fruto, se requiere de un convencimiento extremo del propósito que se persigue. Lo que sostiene esa duda permanente es la meta buscada, no importa si el resultado no se logra ahora, existe el convencimiento de que se logrará más tarde. A pesar del esfuerzo, tampoco existe claridad respecto al resultado, no sabemos si será el esperado, haciendo necesario abrirse a la posibilidad de escenarios no contemplados.

La mente es tan poderosa que nos ayuda a avanzar en medio de la penumbra, pero también es tan poderosa que solemos engañarnos para evitar lo que no nos gusta. Preferimos ir por la ruta conocida, por lo que nos ha resultado antes y si además podemos minimizar el esfuerzo, mucho mejor. Siempre que están involucrado esfuerzo preferimos la experiencia a la experimentación, le huimos al método científico; nos gusta repetir y no investigar, preferimos la seguridad de un Excel que la experiencia vivida, la razón es muy simple, no queremos abrir la posibilidad a que la realidad no sea como la queremos.

La innovación, por naturaleza es ambigua, y entre más nos alejamos del core-business se vuelve más incierta porque menos información tenemos, porque menos experiencia tenemos. La innovación es ambigua porque se trata de futuro, porque se trata de cambio, porque se trata de transformación.

De ordinario, en la organización no hacen falta buenas ideas, lo difícil es trabajar con ellas para convertirlas en valor, interpretar de mejor forma lo descubierto para hacer propuestas que conecten con la realidad de los usuarios. Es muy valioso en las organizaciones contar con personas que sepan tomar decisiones sobre los proyectos que conviene desarrollar, aquellos que más impacto lograrán en la organización y que tengan la claridad mental suficiente para concretar sus prioridades en una agenda y presupuesto congruentes y suficientes para obtener resultados

Además de las personas adecuadas para dirigir los proyectos se requieren competencias técnicas que solo se obtienen estudiando y practicando, las competencias de innovación no se aprenden en su totalidad en un libro o en un aula, se aprenden en la praxis. También es necesario contar con métricas que nos permitan confirmar los aprendizajes, valorar las evidencias, comprender mejor la realidad por partes, porque la complejidad se entiende por partes.

Los que saben manejar la incertidumbre son personas comunes pero que saben dominar su ansiedad, con la seguridad suficiente para confiar en un modelo de trabajo que enfoque sus energías en probar la realidad y no a sufrir por lo que no pueden controlar. Hoy que vivimos en un mundo tan cambiante, donde la seguridad en los parámetros es efímera no tenemos más remedio que aprender a vivir con sin esas referencias y confiar en los descubrimientos de la experimentación.

En el mundo de la explotación del modelo actual, la incertidumbre se reduce porque partimos de una data, fruto del resultado de la operación actual. El análisis de la realidad parte de la certeza. Sin embargo, en el mundo del descubrimiento no existen esas certezas, existen las evidencias o las hipótesis que vamos planteando según nuestra experiencia o según los descubrimientos hechos, pero en la medida en que la realidad se va revelando, varias de esas hipótesis quedan confirmadas y otras se invalidan. La realidad es la que se impone, pero lejos de aferrarse a hipótesis, debemos dejar que la realidad nos hable.

En una organización no es indispensable que todos tengan una mentalidad ambidiestra que pueda switchearse entre la explotación del modelo actual y el descubrimiento de las oportunidades. Tampoco todos los colaboradores necesitan ser expertos en métodos ágiles para desarrollar proyectos de innovación; lo que si es indispensable que es todos tengan un mínimo de minset ágil que les permita moverse en la incertidumbre sin tanta incomodidad o al menos que sean capaces de soportarla sin paralizarse.

Jorge Peralta

@japeraltag

www.idearialab.com

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    CEO IdeariaLab Agencia de Innovación Intrapreneurship&Corporate Innovation Expert LeanStartup&DesingThinking&ScaleUP

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